Emperador José II de Habsburgo

Emperador José II de Habsburgo
Al volante de la Máquina del Tiempo

Adelante internautas

Yo soy el Emperador José II de Habsburgo, gato quien gobierna desde el éter a su madre humana, la historiadora nicaragüense Cecilia.Hoy que se cumplen 6 años de mi ingreso triunfal al paraìso gatuno,donde fui coronado como emperador, mi madre hizo este blog en honor a mi memoria. Aquí voy recopilando el trabajo de mi madre en tres categorías: temas de la historia, personajes célebres y su obra cuentística y filosófica. Cualquier pregunta que deseen aclarar, tenéis el email cecilmundo@gmail.com para hacerlo. Ahora, a servirse la mesa.Bon appetit! Emperador José II de Habsburgo

Emperador navegando en su máquina del tiempo

Emperador navegando en su máquina del tiempo
en brazos de mi partera

domingo, 27 de abril de 2008

Un hermoso hombre de ñeque


FELIPE DE ORLEANS: EL INMARCESIBLE
Cecilia Ruiz de Ríos
Felipe de Orléans, sobrino del Rey Sol Luis XIV, fue el regente de Francia entre Luis XIV y Luis XV. Felipe era hijo del hermano menor de Luis XIV. Monsieur Philippe y de su segunda esposa Elisabeth Charlotte de Bavaria. Felipe nació en Saint Cloud un 2 de agosto de 1674. Para entonces Luis XIV estaba en la flor de su reinado tenía recién estrenado Versalles y su amante era la altanera Athenais de Montespán. Felipe desde chico se vio expuesto a todo tipo de muestras de relajación moral, comenzando por el gusto de su papá por los mozalbetes. A Felipe nunca se le ocultó que su progenitor era homosexual y el son rosado muchacho encontró mucho afecto en su madre Elisabeth, quien al contrario de las tiesas mamás linajudas de la época, le proporcionaba abundante afecto.

Desde muy joven los ojos azul-cielo de Felipe se abrían como platos ante las curvas femeninas y demostró tener una inteligencia aguda en cuanto le pusieron tutores, Felipe no era el típico niño de abolengo remilgado y gozaba jugando a la pelota, cuando su madre se percató que poseía los talentos para pintar, hacer música y bailar, le puso los maestros necesarios. La juventud despreocupada de Felipe, conoció su primer sin saber cuando lo obligaron a casarse con una de las hijas de su tío Luis XIV, hija de su amante Madame de Montespán. Para entonces ya había sido en las ideas del amor por numerosas actrices, prostitutas y hasta criadas del palacio. Aunque Francisca María de Borbón era muy bella, Felipe estaba destinado para nunca guardarle fidelidad. El jocosamente la llamaba Madame Lucifer. Felipe sufrió su primer revés político cuando intervino en la ocupación del trono español por parte de quien sería conocido por la historia como Felipe V de España, quien era nieto de Luis XIV.

Felipe cayó en desgracia cuando lo acusaron de cosas hasta inmencionables en España cuando retornó a Francia Luis XIV lo penalizó condenándolo al ostracismo.Fue entonces que la mente siempre inquieta de Felipe le ayudo a no volverse loco incursionó en las ciencias ocultas, haciéndose amigo de brujos y similares. Además construyó un laboratorio en su casa donde pasaba horas haciendo experimentos científicos y anotando los resultados de los mismos. El clavicordio de su casa nunca estaba mucho tiempo silencioso y aun se conservan de él un puñado de óperas y piezas para teclado que delatan una inspiración musical acelerada. Pintaba tapices y miniaturas y sobre todo tuvo todo un desfile de amantes. Felipe nunca supo decirle no a una hija de Eva y entre sus amantes se destaca Madame Marie, Therese de Parabére a quien él llamaba afectuosamente su Pequeño Cuervo Negro. Parabére llegó a retratarse con su regio amado y a menudo tiraba del abundante mechaje rizado de Felipe en pleitos públicos.

El escándalo tocó a las puertas de Felipe cuando malintencionados cortesanos le achacaron una relación incestuosa con su hija mayor, habida de su matrimonio, Felipe amaba a los niños y adoraba tiernamente a su hija a pesar de que ésta era dada a los excesos y tenía el mal genio de su infame abuela materna. Madame de Montespán.

Una serie de muertes en la familia de Luis X I V antes de que éste expirara de viruela en 1715, en brazos de su esposa Madame de Maintenon, acercaron a Felipe de vuelta al favor del rey. El heredero de Luis XIV era un niño llamado Luis, destinado a ser Luis XV, quien era bisnieto del Rey Sol y debía tener un regente para mientras pudiera ocupar el trono. El llamado a guiar los primeros pasos de monarca del chiquillo fue Felipe de Orléans, quien fue regente de Francia por 8 años. Durante este lapso las artes y la ciencia florecieron en Francia. Felipe protegió a pintores de la talla de Antoine Watte a u cuyos lienzos hoy en día aún adornan las paredes de sitios palaciegos como Versalles y Saint Cloud y hombres de letras como Francois Marie Arouet más conocido como Voltaire, quien incluso en algunas ocasiones hizo escritos en que ponía en solfa al mismo
Felipe.

Felipe siempre exhibió una actitud de respeto mezclada con mucha ternura hacia el futuro Luis XV. Siempre lo supo aconsejar, los que fueron tomados en cuenta por el futuro soberano dado que su reinado se caracterizó por la debilidad y el desorden. Felipe después de una vida tan ajetreada y golpes tan duros como la muerte de su hija mayor, encontró su salud minada. Siempre le entusiasmaba un buen partido de tenis fue jugando que una vez él mismo se pegó tremendo pelotazo en un ojo y gustaba mucho de ponerse delantal con sus chefs innovando recetas de cocina. Pero un 2 de diciembre de 1723 después de regresar de una visita a su esposa (para entonces vivían separados), mostró síntomas de un catarro galopante, con tos y fiebre. A pesar de su mal estado de salud, aliñó unos documentos que llevaría luego al rey, luego llamó a Madame de Falaris a su despacho para que le pusiera al corriente de todos los últimos chismes del día, y la señora en cuestión casi se muere del susto cuando Felipe tuvo un colapso en su sillón. Con la boca abierta y los ojos sin cerrar. Felipe se fue de este mundo a como había vivido, con prisa y sin avisar. Ni en la muerte tuvo descanso. Era costumbre entonces abrir los cuerpos de los difuntos para extraerles el corazón y cerciorarse que no los enterraran vivos. Cuenta la leyenda que uno de los perros de Felipe un gran Danés salto sobre el cadáver y se comió casi todo su corazón. Su cuerpo preservado con especies estuvo a la orden del pueblo para que le dieran su último adiós hasta el 16 de diciembre y cuando por fin lo llevaron a descansar a la iglesia de Saint Denis, miles de mujeres lloraron al paso del cortejo fúnebre El populacho por su parte le rindió su última copla "Felipe está muerto sin decir palabra y cuando arribe al infierno de seguro que viola a Proserpina y destrona a Lucifer del averno".