Emperador José II de Habsburgo

Emperador José II de Habsburgo
Al volante de la Máquina del Tiempo

Adelante internautas

Yo soy el Emperador José II de Habsburgo, gato quien gobierna desde el éter a su madre humana, la historiadora nicaragüense Cecilia.Hoy que se cumplen 6 años de mi ingreso triunfal al paraìso gatuno,donde fui coronado como emperador, mi madre hizo este blog en honor a mi memoria. Aquí voy recopilando el trabajo de mi madre en tres categorías: temas de la historia, personajes célebres y su obra cuentística y filosófica. Cualquier pregunta que deseen aclarar, tenéis el email cecilmundo@gmail.com para hacerlo. Ahora, a servirse la mesa.Bon appetit! Emperador José II de Habsburgo

Emperador navegando en su máquina del tiempo

Emperador navegando en su máquina del tiempo
en brazos de mi partera

domingo, 27 de abril de 2008

El Loquito envenenado

AY ! A SU MAJESTAD LE HIZO DAÑO LA SOPA: ERIC DE SUECIA Cecilia Ruiz de Ríos
Dos de mis gatos abisinios, Xepe y Selim, son adictos a la sopa, pero jamás a un potaje de arvejas como el que le sirvieron al rey Eric XIV de Suecia, ya que merced a esa sopeada el monarca fue a tocarle las puertas a San Pedro. La historia de este rey escandinavo que fue envenenado por su propio hermano ( quien por cierto se hizo “el sueco” luego de envenenarlo) es una de las más tristes para ilustrar hasta dónde puede llegar el odio entre familiares.
Eric Wasa era talentoso, políglota, amable y bellísimo, un pelirrojo precioso. Nacido en 1533 era el primogénito de Gustavo I Wasa y su primera esposa Catalina de Saxe- Lauenburg. Su papi, había sido un vigoroso noble sueco que asumió el liderazgo en la lucha por la autodeterminación de ese valiente pueblo. Gustavo I había sido Coronado en 1523. fue un hombre trabajador aunque su estabilidad mental a veces flaqueaba. En una ocasión que su hija Cecilia lo hizo enojar, la pescó de las mechas y le arrancó grandes trozos del cuero cabelludo. Hacia el final de su reinado, Gustavo estaba chochando de pura senilidad. Al morir en 1560 Gustavo I, Eric I le sucedió al trono. Tenía la major educación que el dinero podia comprar, tocaba laúd, componía música exquisita, hablaba numerosos idiomas, se memorizó El Príncipe de Maquiavelo, y tenía una memoria fotográfica para la historia y la filosofía. Redecoró el Castillo medieval que había heredado, deseó ser un gran rey pero llevaba adentro las semillas de la inseguridad, temiendo que cualquier familia de la nobleza sueca repitiera la historia de ascenso al poder de la suya.
Poco a poco la mente de Eric se fue nublando. Exhibió síntomas indiscutibles de esquizofrenia, y dos guardias suyos fueron sentenciados a muerte por “haber asustado al rey.” Nadie podia susurrar o sonreir sin explicación previa pues creía que se mofaban de él. Eric deambulaba como loco por los corredores de su residencia buscando como pescar en falta a los criados. Cuando su hermanastro Juan lo desafió al casarse con una princesa polaca, invadiendo Livonia después, el recién casado fue echado preso y comenzó a temer por su vida. Eric detestaba el hecho que su hermano había sido declarado por su padre Gustavo como príncipe autónomo.Tras ejecutar a los criados de Juan, Eric sacó a su hermano de la cárcel y juntos procedieron a llorar en gesto melodramático de reconciliación.
La realidad es que hasta entonces nadie había querido deponer a Eric, todos los complots existían solo en su atribulada cabecita pelirroja. Pero por si acaso, Eric ordenó la muerte de varios nobles, entre ellos varios de la familia Sture, a la cual Eric acusaba de quererlo derrocar. Svante y Nils Sture, respectivamente padre e hijo, eran Buenos administradores del estado, pero Eric los echo preso. Cuando muchos expresaron desaprobaci+ón por el encarcelamiento de los Sture, Eric anunció reconciliación, pero en realidad se fue al tabo donde ambos estaban y apuñaleó a Nils. Suelo salió huyendo a lomos de su caballo, imaginando que lo seguían. Los guardias, siguiendo sus órdenes, mataron a los otros presos. El ex tutor de Eric lo siguió al bosque para tartar de calmarlo, pero el rey acabó apuñaleando a su ex teacher también. Loco y sin caballo, Eric vagó por el bosque hasta que lo encontraron llorando a mares. Preso del remordimiento, ordenó un funeral suntuoso para los Stures.
Luego se encerró muy deprimido en su Castillo, evadiendo asuntos gubernamentales. Avergonzado por su forma de actuar, Eric quiso afianzar su posición contrayendo lo que él llamaba “respetable matrimonio.” Pero ahí habría de sufrir su mayor chasco cuando escogió pedir la mano de la pelirroja reina inglesa Elizabeth Tudor, quien a estas alturas del campeonato ya sabía lo desquiciado que estaba el pobre soberano. Las cartas eróticas en latín que le enviara Eric a la Reina Virgen solo la hicieron desternillarse de la risa. Al ver que no agarraba “ni la hora” Eric mandó a su hermanastro Juan a que le sirviera de alcahuete con Elizabeth. Juan para enamorar al pueblo inglés regó monedas de plata por las calles de Londres mientras prometía que Eric al casarse con Elizabeth les daría oro a manos llenas.
Elizabeth no le prometía nada, pero tampoco descartaba nada. Unicamente se reía sola. Eric muerto de cellos retó al favorito de la reina inglesa- Robert Dudley- a un duelo, el cual por suerte nunca se dio. En 1560 Eric incluso quiso ir a seducir personalmente a Elizabeth pero su flota se vio diseminada por un oportuno ventarrón. Al sentirse rechazado, Eric quiso enamorar a la libidinosa prima escocesa de Elizabeth, María Estuardo. Ninguna princesa europea quería saber nada de él, y no era para menos. Mientras tanto, Eric no estaba destinado a morir virgencito. Tuvo un affaire ruidoso con Agda Persdotter hasta que se enamoró de la joven Karin Mansdotter, quien era la hija de un guardia carcelero. Tras el nacimiento del hijo de ambos-Gustavo, Eric se casó con Karin y la hizo coronar en Julio de 1568. Los aristócratas se ofendieron porque Eric había preferido a una plebeya por encima de sus remilgadas hijas.

Finalmente sus hermanastros Juan y Karl capturaron Estocolmo y depusieron a Eric. Juan se hizo coronar como Juan III y a inicios de 1569 Eric fue sometido a juicio por sus desmans, negándose a admitir que era un tirano peligroso. Formalmente lo depusieron y lo echaron al tabo en compañía de su esposa e hijo. Sus otros retoños habrían de nacer en ese cautiverio mientras Eric traducía la historia imaginaria de los Godos escrita por Juan Magnus hacia el sueco. Luego Eric se vio separado de su esposa, y fue movido para distintos sitios porque su hermano el rey usurpador le tenía miedo, creyendo que urdía tramas con los carceleros. Juan III se cansó de estar temiendo por su vida y consiguió que varios nobles avalaran el envenenamiento de su hermano Eric. El veneno fue el arsénico, y lo mezclaron en una sopa de arvejas que tanto le gustaba a Eric. Sin saber lo que le esperaba, Eric en 1577 devoró con fruición su sopa y murió en medio de espantosos estertores. Un comunicado official declaró que Eric moría “tras larga enfermedad.” Karin, su viuda, recibió propiedades y una pensión para mantenerse a sí misma y sus hijos. Constancia, una de sus hijas, murió prematuramente a causa de la locura heredada de su papá. Gustavito, el único sobreviviente de la prole en llegar a adulto, heredó también la inestabilidad mental de papi y murió sin dejar descendencia.