Emperador José II de Habsburgo

Emperador José II de Habsburgo
Al volante de la Máquina del Tiempo

Adelante internautas

Yo soy el Emperador José II de Habsburgo, gato quien gobierna desde el éter a su madre humana, la historiadora nicaragüense Cecilia.Hoy que se cumplen 6 años de mi ingreso triunfal al paraìso gatuno,donde fui coronado como emperador, mi madre hizo este blog en honor a mi memoria. Aquí voy recopilando el trabajo de mi madre en tres categorías: temas de la historia, personajes célebres y su obra cuentística y filosófica. Cualquier pregunta que deseen aclarar, tenéis el email cecilmundo@gmail.com para hacerlo. Ahora, a servirse la mesa.Bon appetit! Emperador José II de Habsburgo

Emperador navegando en su máquina del tiempo

Emperador navegando en su máquina del tiempo
en brazos de mi partera

domingo, 27 de abril de 2008

Ojo suegras castrantes: tomen ejemplo!

EL “SUEGRICIDIO” MAS FAMOSO DE LA HISTORIA: KOSEM DEL IMPERIO OTOMANO
Cecilia Ruiz de Ríos
Pocas relaciones humanas conllevan tanta hostilidad, celos y rivalidad como la que existe entre una suegra y su nuera. Kosem a pesar de ser la madre de dos sultanes de la línea de Osman y una de las reinas más poderosas de la historia, no pudo evitar su propio asesinato, urdido por Turhan, su propia nuera que no podía verla ni en pintura.
Nacida a mediados de septiembre de 1589, Kosem fue la cumiche de una familia griega que vivía a orillas del Mar Egeo. Era morena, de lánguidos ojos oscuros, con precioso cabello color caoba y estaba destinada a la pobreza más completa, ya que su padre murió asesinado y la madre según la leyenda se dedicó “al más viejo oficio del mundo.” Otros historiadores, como Danielle Rocher, la señalan como la hija bastarda que un general griego tuvo con una meretriz. Cuando tenía apenas diez años, unos turcos la raptaron a ella y unas 15 chiquillas más que se bañaban en la playa, y la llevaron al harén del sultán Ahmed I de la gloriosa línea de Osman. Cuando Ahmed la vio por primera vez, Kosem ya había aprendido a leer y escribir, tocar varios instrumentos y bordar sobre seda, cualidades que siendo sumadas a su cuerpo de reina de belleza y un rostro muy perfecto le granjearon la infatuación de Ahmed.El joven y pizpireto sultán desvió las atenciones de su anterior favorita Hadice hacia la curvilínea griega, quien según él era capaz de hacerle reír con su buen humor aún en medio de las peores tragedias. Según rumores de la corte, Kosem se hacía embadurnar con una mezcla de mantequilla y miel dorada aromatizada con jazmines y rosas a la hora del amor, y aunque las sábanas deben haber quedado como postre para las cucarachas, las sesiones eróticas pronto culminaron en el nacimiento de tres muchachos: Ibrahim, Murad y Bayaceto. De estos tres chiquillos, los dos primeros estaban destinados a ser sultanes sucesivamente.
Astuta como un zorro en invierno, Kosem al morir Ahmed I en 1617 hizo maniobras políticas para que Mustafá, su cuñado que era loco de atar, quedara en el trono. Al lograr que el hermano tarado de Ahmed quedara como sultán, Kosem se evitaba que Osman, el hijo habido por su rival Hadice con Ahmed, pudiera tener el poder de matarla a ella y a sus tres hijos. El lío fue que Mustafá resultó ser tan inútil que prontamente fue derrocado y el temido entenado de Kosem, Osman, subió al trono como Osman II. Contrario a lo esperado, Osman II no hizo matar a su intrigante madrastra Kosem ni a sus tres medio hermanos. Estaba más preocupado por ciertos placeres que por gobernar o escuchar los agrios chillidos de su madre Hadice.

En 1622 Osman II también se vio depuesto cuando los genízaros, las tropas élite que cuidaban al sultán, hicieron una revuelta. Pidiendo aumento de salario, al serles denegada esta petición le pasaron la cuenta al alelado Osman II. Muerto Osman II a manos de los soldados, Mustafá volvió a trepar al trono y en un lapso de 15 meses volvió a ser derrocado.
Esta vez Kosem tuvo el deleite de ver a su hijo Murad coronado como Murad IV.Murad tenía apenas 14 añitos y jamás había saboreado carne celeste de mujer, a como decía nuestro vate Darío. Kosem se vio ascendida al cargo de Sultana Valide-reina madre-y comenzó a gobernar por su hijo, a quien le destinó la pérdida de su virginidad a manos de chicos de placer. Kosem tenía tanto pavor que su hijo se enamorara y una mujer influyera sobre él que durante buen tiempo le fomentó el homosexualismo.
En 1632, tras 9 años de pavorosa regencia de Kosem, Murad se hizo cargo del gobierno pero no tardó mucho en morir de cirrosis, pues su madre para embotarlo y seguir tomando decisiones, lo hacía consumir cantidades navegables de vino(algo harim, o prohibido, por el santo Korán).En su lecho de muerte, Murad ordenó la muerte de su desquiciado hermano Ibrahim, quien estaba más loco y dañino que una cabra que almorzara con hongos.Kosem salvó a su adorado hijo Ibrahim de la muerte para desgracia de Turquía, pues al subir al trono como Ibrahim I sería uno de los gobernantes más locos y sádicos de la historia. Ibrahim como sultán fue un desastre, y para colmo entre sus favoritas escogió a dos mujeres que serían la desgracia de Kosem. Kosem había conservado cierta cuota de poder fomentando placeres perversos y hasta le conseguía vírgenes para que el moclín las violara en público. Ibrahim primero se enamoró de una rusa intrigante llamada Turhan, quien amaba las perversiones sexuales aún más que el propio Ibrahim.

Turhan le dio tres hijos a Ibrahim: Mehmet IV, Solimán II y Achmet II además de una niña llamada Atike. Turhan y Kosem se odiaban muy cordialmente, pero las hostilidades se caldearon cuando Ibrahim hizo traer a una gordiflona armenia llamada Sechir Para (Cubo de Azúcar), quien fue tristemente célebre porque Ibrahim estaba infatuado con las menudencias de proporciones elefantiásicas de la armenia en cuestión. Kosem se hizo gran amiga de Sechir Para para contrarrestar la influencia de Turhan. Turhan no le perdonó esta actitud a su suegra y comenzó a tramar en contra de ella. En 1648 Ibrahim fue depuesto y asesinado por los rebeldes genízaros poco después de haber ahogado a más de 200 mujeres de su harén cuando Sechir Para le fue con el cuecho que le ponían los cachos. El trono fue ocupado por el hijo de Turhan y nietecito de Kosem, Mehmet IV. Viéndose convertida en Sultana Valide, Turhan aprovechó para desquitarse y eliminar a Kosem. En 1651 había una extensa anarquía en Constantinopla ya que el nuevo sultán era un chiquillo de siete años. Kosem envió a sus secuaces a sacar a Kosem de sus lujosos apartamentos, y aunque el rap de “Suegra te voy a matar” aún no se escucharía sino hasta en inicios del siglo XXI, la muerte estaba servida para Kosem. La encontraron escondiéndose entre unos edredones sucios. Kosem fue despojada de sus ropas y joyas y arrastrada por los pies.
Con un trozo de soga le ataron el arrugado cuello y aunque ella ya era octogenaria, tomó la fuerza de 4 rudos hombres para aquietarla. Se proclamó su muerte al sultán antes que ella soltara su último aliento. Luego los cuatro protomachos acabaron con ella manualmente ya que la soga se reventó...Triste final para una mujer que saboreó las cumbres del poder y a pesar de ser reina, no pudo lograr que la vida la tratara mejor.