Emperador José II de Habsburgo

Emperador José II de Habsburgo
Al volante de la Máquina del Tiempo

Adelante internautas

Yo soy el Emperador José II de Habsburgo, gato quien gobierna desde el éter a su madre humana, la historiadora nicaragüense Cecilia.Hoy que se cumplen 6 años de mi ingreso triunfal al paraìso gatuno,donde fui coronado como emperador, mi madre hizo este blog en honor a mi memoria. Aquí voy recopilando el trabajo de mi madre en tres categorías: temas de la historia, personajes célebres y su obra cuentística y filosófica. Cualquier pregunta que deseen aclarar, tenéis el email cecilmundo@gmail.com para hacerlo. Ahora, a servirse la mesa.Bon appetit! Emperador José II de Habsburgo

Emperador navegando en su máquina del tiempo

Emperador navegando en su máquina del tiempo
en brazos de mi partera

domingo, 27 de abril de 2008

El Patroncito de Da Vinci

FRANCISCO I DE FRANCIA: EL LIBERTINO CORONADO
Cecilia Ruiz de Ríos
Uno de los libertinos más grandes de la historia fue Francisco de Valois, rey francés que asumió el trono tras la muerte de Luis XII. Considerado como un gran humanista, patrono de las artes y faldero de cuidado, fue la encarnación del Hombre del Renacimiento y un estadista que sufrió altibajos de todo tipo durante su mandato.
Francisco I nació un 12 de septiembre de 1494 y fallecería el 31 de julio de 1547 corroído por una combinación de sífilis con tisis, y era hijo de Carlos de Angulema y la dominante Luisa de Saboya. Había venido al mundo en Cognac, en la Francia occidental, y haría honor a este dato siendo bueno a la bebida desde temprana edad. Siendo niño, se percataba gracias a los esfuerzos de tutores excelentes como Desmoulins y de Longeuil, que los reyes que le antecedieron (Carlos VIII y Luis XII)había gastado demasiada pólvora en zopilotes tratando de conquistar Italia.

Francisco heredaría de su madre Luisa el gran interés por el arte y el humanismo. En 1515 se vio coronado rey de Francia en la catedral de Reims, y así comenzaría su luminoso reinado que habría de durar hasta su muerte en 1547. Ya siendo adolescente, había probado las mieles de amor con infinidad de chicas de toda estofa, pero lo casaron por razones de estado con Claudia, la hija de la independentista Ana de Bretaña y el rey Luis XII. Claudia al dar el sí un 16 de mayo de 1514 aportaba la fértil península de Bretaña como dote el día de su boda. Francisco I no estaba enamorado de la gentil Claudiam, a quien dedicó suficiente atención como para que le tuviera varios hijos, entre ellos el futuro heredero Enrique II, pero siguió su vida de libertino teniendo numerosas aventuras con diversas chicas, entre ellas la famosa y altiva Anne de Piseleu.
Claudia tenía limitada influencia sobre él, mientras que Luisa de Saboya seguía dominando a Francisco I casi en todo. Otra influencia poderosa fue Margarita de Navarra, la hermana erudita de Francisco y autora del Heptamerón. Una vez que Claudia murió en 1524 en su veintena cansada de tantos partos y maltratos de parte de su flamante esposo y suegra atorrante, Francisco I debió casarse por segunda vez, unos 6 años más tarde, muy contra su voluntad con Leonor de Habsburgo, la fea hermana del rey español Carlos V. Esta boda, verificada el 7 de agosto de 1530, se debió a que Francisco I había tenido numerosas derrotas militares hasta que en la Batalla de Pavía, el rey español se lo llevó preso como rehén a Madrid. Francisco I lo detestaba pues el galo había aspirado a ser Sacro Emperador Romano, título que Carlos tenía.

Entre las horribles concesiones que Francisco le tuvo que hacer a su captor estuvo el tener que casarse con Leonor, quien ya había enviudado de un rey portugués. Francisco I y su segunda consorte no se llevaron bien ni tuvieron hijos, sin embargo consumaron la boda para jaqueca de Leonor, quien se vio contagiada de la sífilis.

Francisco I fue un gran patrono de las artes, y en su juventud rivalizó con el rey inglés Enrique VIII en esplendor, sobre todo cuando se reunieron en el Campo de la Tela de Oro. Francisco I siempre tuvo gran interés por fomentar el fino arte de la lectura y promover el uso de bibliotecas. Francisco I siempre gustó de leer los mejores libros, y llegó a escribir unos cuantos ensayos y poemas propios. Adquirió grandes cantidades de libros para las bibliotecas que fundó o remozó, comprendiendo que ningún país puede avanzar sin conocimientos, por lo cual alguien como este soberano sería una panacea para nuestra Nicaragua.

Como mecenas de exploradores, Francisco I financió viajes de Giovanni Da Verrazano hacia América, y posteriormente envió a Jacques Cartier en 1534 a explorar el Río San Lorenzo. En 1539 Francisco I dictó el decreto mediante el cual el francés sería el idioma administrativo de su reino, relegando el latín solo para usos religiosos. También estableció la oficina de registro civil. Francisco I asombró a muchos al lograrse entender bien con los turcos otomanos, llegando a pactar con Solimán el Magnífico en contra de Carlos V de España. Francisco I logró gran impopularidad cuando puso el impuesto sobre la sal, cuyo monto subió al triple.

Como patrono de las artes, a él se le debe que el genial Leonardo Da Vinci haya legado su Mona Lisa a Francia. Francisco I protegió a Da Vinci en su vejez, garantizándole generosa pensión a cambio de que el rubio italiano le decorara sus nuevos castillos y palacios. Da Vinci no sería el único genio quien gozaría de la protección de tan augusto mecenas. Andrea del Sarto, Benvenutto Cellini, Rosso y Primaticcio también trabajaron para el soberano decorando sus palacios, sin embargo solo Leonardo Da Vinci tuvo una entrañable amistad con el rey...a tal punto que murió en el real regazo mientras Francisco I lloraba a moco tendido. Francisco I reconstruyó el Louvre, adquiriendo abundantes obras de arte para decorarle. El construyó el Castillo de Madrid en París, así como el de Saint Germain- en- Laye. Francisco I vivió en su palacio favorito Fontainebleau, el cual remozó.

Francisco I como padre ha recibido críticas pues para lograr que el rey español lo soltara a él, optó por enviar de rehenes a dos de sus hijitos al cautiverio en España, entre ellos Enrique II. El trauma que este cautiverio dejó en el sucesor de Francisco I habría de convertirlo en un hombre hosco, taciturno, inseguro y malcriado, y cuando reinó no fue ni la sombra de su padre.

Francisco I al morir era un guiñapo seboso y maloliente lleno de llagas. Nunca había sido guapo pues tenía una espantosa nariz de pepino, piel pálida y cabellos lisos grasientos. Cuando por fin se fue de este valle de lágrimas, muriendo en el castillo de Rambouillet, los que hicieron su autopsia casi se mueren al abrirlo. Las entrañas estaban completamente corroídas y negras, y ya casi no tenía ni pulmones ni hígado. La vida de vino, excesos en la mesa, fiestas, mujeres y canto que llevó este monarca renacentista le había pasado una gruesa factura. Fue enterrado junto a su primera esposa Claudia en la basílica de Saint Denis, París. La leyenda rodea a este rey como un rico ropaje a través del tiempo. Su agitada vida amorosa ha sido narrada en varias obras, entre ellas El Rey se Divierte del gran bardo Víctor Hugo. La ópera Rigoletto de José Verdi también está basada en la obra de Hugo.