Emperador José II de Habsburgo

Emperador José II de Habsburgo
Al volante de la Máquina del Tiempo

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Yo soy el Emperador José II de Habsburgo, gato quien gobierna desde el éter a su madre humana, la historiadora nicaragüense Cecilia.Hoy que se cumplen 6 años de mi ingreso triunfal al paraìso gatuno,donde fui coronado como emperador, mi madre hizo este blog en honor a mi memoria. Aquí voy recopilando el trabajo de mi madre en tres categorías: temas de la historia, personajes célebres y su obra cuentística y filosófica. Cualquier pregunta que deseen aclarar, tenéis el email cecilmundo@gmail.com para hacerlo. Ahora, a servirse la mesa.Bon appetit! Emperador José II de Habsburgo

Emperador navegando en su máquina del tiempo

Emperador navegando en su máquina del tiempo
en brazos de mi partera

domingo, 27 de abril de 2008

El odiador de la mujer

EL SULTAN GIGANTON QUE PADECIA DE MISOGINIA: MURAD IV
Cecilia Ruiz de Ríos
En la línea de Osman hubo de todo para todos los gustos, y hubo sus cuatro tarados que ensuciaron el buen nombre de la familia. Murad IV, un gigantón con músculos de Schwarzenegger y seductora barba, fue un desquiciado de cuidado.
Hijo de Ahmed I y de la favorita Kosem de origen griego, Murad tenía apenas 5 añitos de edad cuando su papi murió en 1617. En el poder había quedado el loquito Mustafá I, hermano de Ahmed I y por ende tío del chiquillo. Mustafá I logró el récord vergonzoso de ser destronado 2 veces, y tras la segunda caída del trono Mustafá I dejó el taburete vacío a Murad, quien fue el cuarto sultán con ese nombre. De esta forma, este hermosote chavalo recibió la espada de Ayub siendo un adolescente. Kosem, su madre, era tan bella a como era astuta e intrigante, y mientras fue adolescente Murad IV, ella gobernó desde el harén por él. Pero la aristocracia civil y los militares no dejaban de ejercer presiones, sobre todo para enriquecerse ellos mismos.
En 1523 los persas cayeron sobre lo que hoy es Irak (qué”raro” que siempre le han traído gana$ a Irak).Las revueltas estallaron en Anatolia y en noviembre de 1631 las tropas élite del sultán, llamados genízaros, se rebelaron y armaron una matansinga en el palacio matando al gran visir, el gran mufti, al paje favorito y concubino de Murad IV y 13 otros oficiales. Temiendo que le fuera a pasar lo mismo que a su medio hermano Osman II, el gigantón se vio forzado a nombrar un gran visir que agradó a los rebeldes, pero en menos de 6 meses tomó las riendas del gobierno y ejecutó al gran visir indeseado. Se vengó de los militares que lo humillaron ordenando el estrangulamiento de 500 de sus líderes más destacados. Colocó espías en Estambul, pescó a los cabecillas de la revuelta, y los ejecutó ahí mismo. En Anatolia se despachó al otro mundo a 20 mil hombres. Para 1635 Murad estaba tan enviciado con las ejecuciones que planificaba matar a todos los armenios que habían llegado al reino, pero su gran visir lo convenció que no era buena idea.


Murad nunca fue un erudito. Apenas sabía leer y escribir, pero era un gigante de ojos oscuros penetrantes, barba tupida, y un cuerpo de Tarzán. Se vanagloriaba de ser un fortachón, era bueno a la lucha libre y campeón de lanzamiento de jabalina. Bayaceto, popular hermano de Murad IV, era bueno en los torneos y cuando en una ocasión venció al musculoso Murad, selló su propia muerte. Poco después el pobre Bayaceto fue ejecutado por órdenes de Murad. Tres años luego, en 1638, Murad optó por deshacerse de sus otros dos hermanos. La afligida Kosem evitó que Murad matara a su hermano Ibrahim, a quien todos consideraban un loquito pusilánime. Tras restablecer el orden, Murad probó ser bastante buen administrador. Fue un hábil comandante en el Cáucaso y Mesopotamia, ganando el respeto de sus tropas al confraternizar con ellos y portarse como un soldado más. Sin embargo, tras el sitio de Bagdad en 1638, mató 30 mil soldados y unos 30 mil civiles. Tras su conquista entró con pompa en Estambul seguido por los caudillos capturados en cadenas.
Murad a veces se disfrazaba y acompañado por su verdugo paseaba por las calles de incógnito haciendo inspecciones. Al toparse con algún malandro, Murad daba orden al verdugo de seleccionar el arma más adecuada para la ejecución. Murad así hizo ejecutar a muchos sin piedad y los cadáveres quedaban colgados en las esquinas de muchas calles. Al inicio sentía un poco de culpa, pero luego se hizo adicto al placer de matar. Una vez hizo ejecutar a uno de sus médicos haciéndole tragar sus propias píldoras de opio, después que el medicamento no le pudo curar el insomnio al sultán...una buena lección para curar la malpraxis médica, ¿no? Otra vez empaló a un mensajero que tartamudeó y le anunció que una concubina le había tenido un niño, cuando el recién nacido era hembra. La crueldad de Murad IV se hizo legendaria. Decapitaba a cualquier hombre sospechoso hasta de malos pensamientos. En 5 años la cifra de ejecutados anda por 25 mil súbditos. Su músico de cabecera fue ejecutado por tocar una melodía persa y en 1633 las cafeterías, vinaterías y tabernas fueron cerradas porque Murad las consideraba sitios donde la gente se reunía a criticar al gobierno. Murad pasó una ley prohibiendo el consumo del alcohol, tabaco o café por todo el imperio otomano. ¡Fumar una pipa entonces le hubiera costado la vida a mi papi! Sin embargo Murad bebía café y fumaba su pipa, a menudo cantando canciones en persa acompañado de chicos persas para su placer.
Esto enorme misógino se había hecho homosexual pues su estrujante mami siempre prefirió verlo con muchachos que ceder derechos ante una nuera. El gusto por los machos le duró siempre. Sentiría ocasionales brotes de lujuria por las mujeres, pero las odiaba porque sin ellas no podía tener hijos. En una ocasión Murad halló unas mujeres en un prado y ordenó que las ahogaran para que él pudiera tener su picnic en paz. Cuando un barco con señoras se acercó demasiado al muro del palacio, hizo que ahogaran a todas. A menudo ordenaba a las chicas del harén que se tiraran desnudas a la alberca, y les pegaba con piedrecitas lanzadas con hulera a sus partes nobles.
En sus últimos años, Murad se hizo alcohólico, a pesar de que el Korán prohíbe el consumo del licor. Una vez bolo, practicaba tiro al blanco con su arcabuz desde el balcón impactando a los transeúntes. En 1640 este sultán que prohibió el consumo de licor murió de cirrosis hepática a los 27 años de edad. Dado que todos sus hijos varones habían muerto chiquitos, su hermano Ibrahim el Desquiciado subió al trono para castigo de la pobre Turquía. La mami de Murad IV para colmo, moriría a manos de Turhan Hadice, la favorita más poderosa de Ibrahim I después que éste fue destronado y ejecutado.

6 comentarios:

Miljana S dijo...

El que escribio esto fue bien drogado. Murad IV era un gran Sultan.
Amaba a su esposa Ayse haseki hay cartas que se mandaron cuando Murad estuvo en guerra

NYRM dijo...

Hola, donde puedo encontrar información fiable? Dicen que fue un italiano quien dio falsa información de Murad IV; alegando que era gay, pues le temían y comi siempre Italia fue enemiga del Imperio Otomano. Yo quisiera encontrar textos verdaderos.

NYRM dijo...

Hola, donde puedo encontrar información fiable? Dicen que fue un italiano quien dio falsa información de Murad IV; alegando que era gay, pues le temían y comi siempre Italia fue enemiga del Imperio Otomano. Yo quisiera encontrar textos verdaderos.

michy94 dijo...

http://www.biyografya.com/biyografi/16767 Es de libro Murad Iv escritor es Orhan no recuerdo apellido

anabel martinez jimenez dijo...

Disculpe, de donde saco esa informacion o en que se basa?...

anabel martinez jimenez dijo...

Disculpe, de donde saco esa informacion o en que se basa?...