Emperador José II de Habsburgo

Emperador José II de Habsburgo
Al volante de la Máquina del Tiempo

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Yo soy el Emperador José II de Habsburgo, gato quien gobierna desde el éter a su madre humana, la historiadora nicaragüense Cecilia.Hoy que se cumplen 6 años de mi ingreso triunfal al paraìso gatuno,donde fui coronado como emperador, mi madre hizo este blog en honor a mi memoria. Aquí voy recopilando el trabajo de mi madre en tres categorías: temas de la historia, personajes célebres y su obra cuentística y filosófica. Cualquier pregunta que deseen aclarar, tenéis el email cecilmundo@gmail.com para hacerlo. Ahora, a servirse la mesa.Bon appetit! Emperador José II de Habsburgo

Emperador navegando en su máquina del tiempo

Emperador navegando en su máquina del tiempo
en brazos de mi partera

domingo, 27 de abril de 2008

cuando Gringolandia descuartizò la familia koreana


La Guerra olvidada o la intervención recordada: Korea
Cecilia Ruiz de Ríos
No fue hasta que comencé a tutorear a varios encantadores niños koreanos que me di cuenta hasta donde la infame guerra de Korea había marcado la siquis humana. Antes de eso, era una vulgaridad bélica más de las que suele cometer repetidamente en la historia ese "toro en cristalería" que ha sido el intervencionismo gringo.
Llamada eufemísticamente la "guerra olvidada" como resultado de ella hay dos países llamados Korea.
El conflicto de Korea se origina dentro de la Segunda Guerra Mundial. Recordemos que Japón en su expansionismo militar de inicios del siglo XX había ocupado esta hermosa península. Cuando Harry Truman de los Estados Unidos rinde al Japón mandándole los atómicos confites sobre Hiroshima y Nagasaki, las tropas japonesas en Korea se rinden ante los aliados. En el norte de Korea, los nipones tiran la toalla ante los soviéticos, germinando así la semilla ya plantada del comunismo. En el sur, los japoneses se rinden ante las tropas gringas. Para 1948 un líder comunista que se hizo pasar por casi dios- Kim Il Sung- agarra las riendas de la parte de Korea que fue ocupada por los soviéticos e implanta un régimen totalitario. En el sur, Estados Unidos se descuida y saca sus tropas. Un 25 de junio de 1950 la agresión de los norkoreanos no se hace esperar. Haciendo un montaje propagandístico por radio afirmando que los sudkoreanos los habían agredido militarmente, cae la invasión norkoreana.
Cuando le llegan con el cuecho a Harry Truman, entre él y el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas suenan la alarma. Truman ordena a las fuerzas gringas en Asia a caer en la península para ayudar a los sudkoreanos. Ponen al teniente general Walton Walker a cargo de las operaciones terrestres.Truman desesperado nombra al megalómano y feo Douglas MacArthur, el hombre que rindió al Japón, como comandante de las tropas multinacionales de la ONU que van a intervenir contra el monstruo gordo del comunismo. No ha pasado ni un mes de violencia cuando el Mayor General William Dean de las tropas gringas se lo llevan los norkoreanos. Tras este percance, el general chino Chian Kai Check (padre de Taiwán cuando se llevó a elementos inconformes con el régimen de Mao a poblar Formosa)aprovecha para ofrecer 33 mil soldados suyos a apoyar a los sudkoreanos, pero el consejo de seguridad de la ONU huele que Chian tiene intereses creados: luego podría cobrar caro por esta colaboración para realizar su sueñito loco de ir a sacar al camarada Mao de China a patada limpia.
Para agosto de 1950 el que anda la gorra en el suelo de pura rabia es Jacobo Malik, el delegado soviético ante la ONU. Malik ha exigido que todas las tropas extranjeras salgan de Korea, ya que se trata de una guerra civil a ser resuelta solo por los koreanos." Nadie se traga ese cuento, ya que el soviético está furioso porque Estados Unidos ha hecho descaradamente lo que los soviéticos querían hacer solapadamente: intervenir en los asuntos internos de Korea. Warren Austin, el delegado gringo ante la ONU, le ha ripostado a Malik diciendo que la meta de las Naciones Unidas es unificar a Korea, pero jamás se ha visto que una fuerza en la que van brasileños, franceses, ingleses, canadienses, etíopes, turcos, colombianos y otra ensalada de nacionalidades(entre los mismos soldados a veces no podían comunicarse)en un solo arroz con chancho de violencia.
El hábito de estar de metiche vecino entrometiéndose en asuntos familiares se pone peor cuando Chou En-lai, quien es el canciller de Mao Tse Tung, advierte que "el pueblo chino no va a tolerar pasivamente que sus vecinos estén siendo invadidos por los imperialistas." Para colmo hasta la India sale perjudicada porque en lugar de darle de comer a sus pobres, los chinos la fuerzan a que done una unidad móvil de hospital para atender a las tendaladas de heridos. Chou En-lai ha logrado alborotar a su jefe Mao, quien ordena que "voluntarios chinos" entren a ayudar en el conflicto bélico a favor de los norkoreanos. Truman, atemorizado, prefiere anunciar los Yunáit estáte quieto no tiene intenciones de invadir China(lo cual hubiera sido el colmo de los colmos!) A cargo de las tropas de intervención, el ego de MacArthur, de por sí ya bastante obeso, se infla a tamaño elefantiásico. Su megalomanía lo hace verse como el gran héroe en una III Guerra Mundial, y sueña con hacer de un anís un marquezote.
No faltan quienes afirman que conforme ha ido avanzando el conflicto, ha prometido por debajera a Chian Kai Check que después de "estabilizar" Korea, EEUU les podría dar una manito a los taiwaneses para sacar llorando de su taburete a Mao. Las declaraciones locas de MacArthur le ganan que Truman lo destituya vergonzosamente el 11 de abril de 1951.Sopapeado moralmente pero con su soberbia intacta, MacArthur es recibido como héroe al regresar a los EEUU. Ha sido sustituido por el general Matthew Ridgway. La carnicería de la Guerra de Korea le costará mucho odio a Truman, quien ve ganar en la carrera presidencial a Dwight Eisenhower con la promesa de terminar el conflicto lo más rápido posible.
Dado que a como una vez dijo el inefable García Márquez, quien desayuna con la soberbia almuerza con la verguenza, el mismo gritón ruso Malik que pedía medidas enérgicas, esta vez pide cacao sugiriendo una tregua a las alturas de junio de 1951. Lo peor aún está por venir, ya que las tropas gringas no saben distinguir entre los norkoreanos y los sudkoreanos. Uno de los tantos cheles racistas, tras haber ametrallado a varios soldados sudkoreanos en lo que ellos llaman "friendly fire"(fuego de amigo, o matar al soldado del mismo bando por confusión), afirma que "es difícil reconocerlos pues todos parecen ratones desnutridos."No se les ocurriría a los yanquis que ellos mismos serían el motivo por el cual ahora aún hay dos Koreas?
Jawaharlal Nehru, quien es el mandamás de la India recién independizada, propone planes de pacificación y cruzando los dedos que no le saquen más recursos, ve su plan rechazado. En 1953, lo que será el último año de esta aparatosa guerra, uno de los que apoyaban a los norkoreanos muere: José Stalin se despide de este mundo que él hizo más cruel el 5 de marzo. Cansados y traumatizados, los mismos koreanos ya no aguantan tanta barbarie. Se arman las pláticas, en medio de malacrianzas entre ambos bandos, el presidente sudkoreano Syngman Rhee por fin apoya la tregua y un 27 de julio de 1953 se firma el acuerdo de cese al fuego. Posteriormente se intercambiarán prisioneros en la Operación Gran Switch.390 mil chinos murieron en este conflicto, 520 mil norkoreanos dejaron de existir,415 mil personas de Korea del Sur fallecieron y hubo casi 30 mil soldados gringos muertos en una guerra que nunca debió haberse dado.
Las cicatrices del conflicto incluyen una familia asiática tristemente dividida, ya que muchos abuelos han muerto sin ver a sus nietos al otro lado del paralelo 38, que es la línea divisoria entre las Koreas. Para los Juegos Olímpicos del 2000 en Sydney hubo un chisporrotazo de esperanza cuando ambos países llegaron juntos a las competencias. Habiendo fallecido ya el sangriento Kim Il Sung hace unos años, muchos cruzamos los dedos para que en un tiempo no lejano Korea vuelva a ser una sola nación como durante el reino Silla en que la valiente Sondok fue la mandamás.