Emperador José II de Habsburgo

Emperador José II de Habsburgo
Al volante de la Máquina del Tiempo

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Yo soy el Emperador José II de Habsburgo, gato quien gobierna desde el éter a su madre humana, la historiadora nicaragüense Cecilia.Hoy que se cumplen 6 años de mi ingreso triunfal al paraìso gatuno,donde fui coronado como emperador, mi madre hizo este blog en honor a mi memoria. Aquí voy recopilando el trabajo de mi madre en tres categorías: temas de la historia, personajes célebres y su obra cuentística y filosófica. Cualquier pregunta que deseen aclarar, tenéis el email cecilmundo@gmail.com para hacerlo. Ahora, a servirse la mesa.Bon appetit! Emperador José II de Habsburgo

Emperador navegando en su máquina del tiempo

Emperador navegando en su máquina del tiempo
en brazos de mi partera

domingo, 27 de abril de 2008

la gacela de Solimàn


La esclava que ató al sultán Khurrem del imperio Otomano
Cecilia Ruiz de Ríos
La única reina otomana que logró que su amado se casara con ella formalmente fue Roxelana, una rusita a quien la historia reconoce bajo el nombre de Khurrem (el cual en turco significa "la risueña"). Khurrem fue una de las mujeres más amadas de la historia, y su cuota de poder fue realmente navegable. Segunda esposa del mejor sultán de la línea osmanlí, pero primera en su corazón, Khurrem en realidad sí supo reírse de su suerte.
Roxelana, que era el nombre que traía originalmente, vino al mundo en Rusia en enero de 1504, asumiendo algunos que era oriunda del Cáucaso mientras que otros afirman que vino al mundo como hija indeseada de una familia pibre de campesino bielorusos. Dado que la madre de Roxelana fue una esclava, la niña de cabellos rubio-rojizos y ojos magnétiicos pasó una infancia paupérrima y a menudo maltratada por los amos de su progenitora. Cuando ya era una preadolescente de formas ligeramente redondeadas, Roxelana fue capturada por soldados turcos, quienes la encontraron vagando con un grupo de tártaros errantes.
Fue llevada a Estambul, donde un mercader, tras confirmar que la chica aún poseía su "más valioso capital" (léase Sello de virginidad) vendieron un lote de esclavos que iban destinados al harén del sultán. Dado que Selim I El Adusto estaba más dedicado a guerrear y gruñir (ya para entonces tenía una úlcera galopante, los inicios del cáncer estomacal que lo llevó a la tumba y una impotencia recurrente), Roxelana no atrajo la atención del mandamás. Viendo su inteligencia natural, Roxelana fue alfabetizada y entrenada en las artes del canto, cocina, bordado, danza y refinamintos amatorios, sin obviar que aprendió persa, turco, griego y un poco de hebreo. Tomando en cuenta que era muy bromista y alegre, la bella chaparrita se vio apodada Khurrem, o "La Risueña".
Su excelencia en el bordado atrajo la atención de Hafise, la esposa de Selim y madre del heredero Solimán(a ser conocido tras su ascenso al trono como El Magnífico o El Legislador). Hay que reconocerle a Hafise que era una vieja intrigante que metía manos en todo, y aprovechando que su hijo Solimán le lució demasiado embobado por Mahi Debran Gulbehar(una princesa extranjera de pelo castaño y más tocinitos que un lechón de banquete después de haberle parido a Mustafá a Solimán), quiso quedar bien con su hijo y le presentó a la hermosa rusita.
El coup de foudre- que es a como llaman los franceses al amor fulminate a primera vista-fue instantáneo para el bello Solimán, quien no tuvo paz hasta que se llevó a su "ojos de gacela" (que era el apodo cariñoso para Khurrem) a la cama. Una vez ahí, Khurrem echó a funcionar todo su encanto y sensualidad para amarrar a Solimán, quien subió al trono en 1520 cuando Selim I El Adusto se fue a rabiar al otro mundo. Solimán estaba sencillamente extasiado con su sonriente rusita, a tal punto que cuando la chica le pidió que se librara de sus estorbos (la primera consorte Mahi Debran Gulbehar y el hijo de ambos Mustafá), Solimán no la pensó dos veces para mandarlos lejos a un dorado exilio. 4 hijos, incluyendo a la princesa MirhriMah fueron el fruto de los amores entre Solimán y Khurrem.
Mahi Debran Gulbehar estaba asustada de verse tan fácilmente reemplazada. Culpó a su suegra Hafise por haberle "maleado" la relación con Solimán, y en una de las escenas más violentas ocurridas dentro del harén, la lloriqueante y olvidada gordiflona en que se convirtió Mahi Debran Gulbehar se lanzó encima de Khurrem tratando de destrozarle el rostro a arañazos. Fue necesario que intervinieran los eunucos y hasta Hafise, a quien las litigantes mujeres casi siembran en una ventana, para que acabara la reyerta de las celosas mujeres. Solimán se moría de vergüenza, y le echó la culpa a su primer consorte.
Combinando astucia con lágrimas, Khurrem le espetó a su hombre que la culpa era suya pues nunca se había casado formalmente con ella, y por eso su rival creía tener más derecho. Solimán cayó en la trampa en la cual ningún otro sultán se hundió: el matrimonio legal. Jamás en la línea de Osman se había efectuado un matrimonio entre el sultán y una consorte. La ley musulmana le asignaba al sultán el derecho de tener cuatro kadins-o "esposas", siendo la privilegiada la bas-kadin o madre del heredero al trono. Esta relación entre el sultán y sus "esposas" no conllevaba papel chiquito ni grande, ni siquiera un juramento religioso. La primera en concebir a un hijo varón sencillamente pasaba a ser bas-kadin, y las otras tres como kadins tenían menos poder. El enamoradísimo Solimán optó por casarse con su ex esclava, convertida ahora en ama y señora de toda su voluntad y acciones. Rompiendo con la tradición de que un sultán jamás diera palabra o firma formal a una mujer , Solimán cayó en las garras de su adorada rusita. Khurrem pronto estableció un reino del terror dentro y fuera del harén. Celosa de la intimidad entre Solimán y su gran visir, el pelirrojo Ibrahim, intrigó hasta que Solimán se creyó el chisme de que Ibrahim cometía graves abusos de poder.
Khurrem logró pronto ver a su enemigo no sólo despojado del cargo, sino también ejecutado sin piedad. Teniendo ya hijos varones propios, Khurrem intrigó para quitarse del medio a Mustafá, el primogénito de Solimán habido con Mahi Debran Gulbehar. Khurrem acusó al chico de planificar un complot para asesinar a su propio padre, y el heredero al trono acabó eliminado por las mismas órdenes de Solimán. De esta forma Selim, el hijo pelirrojo de Khurrem y Solimán, acabaría siendo el sucesor de Solimán a la muerte de éste. Khurrem al final de su vida se dedicó a patrocinar a artistas y arquitectos, gozando de una enorme cuota de poder que Solimán le dio.
Su hija Mirhimar se hizo tan poderosa y encantadora como ella. Como prueba del inmenso amor que Solimán le profesó a Khurrem están más de 400 poemas que le escribió a lo largo de tantos años de relación. Khurrem conservó su belleza hasta su muerte de 1558, ocho años antes de que falleciera Solimán mientras andaba en campaña en Europa. Tras su muerte y sepultura en la mezquita, Solimán, la leyenda de esta subyugante ex esclava la convirtió en uno de los íconos más venerados de la cultura osmanlí. Amante de los gatos y los pericos, Khurrem también benefició a numerosos artistas y sus obras sociales incluyen donativos para huérfanos de guerra. Solimán jamás volvió a amar a mujer alguna tras la muerte de su adorado tormento, y en los días posteriores al deceso de Khurrem olvidó hasta el pudor, ya que lloraba en público. No se separaba de Zuleika, una enorme gata negra persa que Khurrem le había regalado en 1554, tras la muerte de la famosa angora Atja. La historia otomana la recuerda como la única mujer en "llevarse el gato al agua" del matrimonio, y una de las intrigantes más audaces de todos los tiempos, habiendo escalado desde esclava a reina absoluta.