Emperador José II de Habsburgo

Emperador José II de Habsburgo
Al volante de la Máquina del Tiempo

Adelante internautas

Yo soy el Emperador José II de Habsburgo, gato quien gobierna desde el éter a su madre humana, la historiadora nicaragüense Cecilia.Hoy que se cumplen 6 años de mi ingreso triunfal al paraìso gatuno,donde fui coronado como emperador, mi madre hizo este blog en honor a mi memoria. Aquí voy recopilando el trabajo de mi madre en tres categorías: temas de la historia, personajes célebres y su obra cuentística y filosófica. Cualquier pregunta que deseen aclarar, tenéis el email cecilmundo@gmail.com para hacerlo. Ahora, a servirse la mesa.Bon appetit! Emperador José II de Habsburgo

Emperador navegando en su máquina del tiempo

Emperador navegando en su máquina del tiempo
en brazos de mi partera

domingo, 20 de abril de 2008

Què soberano màs bravo!


EDUARDO III: DE UNA ESPINA, UNA ROSA
Cecilia Ruiz de Ríos

Mientras el nombre de Eduardo II de Carnarvon primer príncipe de Gales queda en la historia como un manchón, el de su hijo habido con Ana Isabella de Francia ascendido al trono Inglés como Eduardo III, fue sinónimo de rectitud, virilidad y coraje. A como reza el refrán "de una rosa una espina o de una espina, brota la rosa", Eduardo de Windsor vino al mundo en 1312, después de 4 años de haberse casado sus padres. En 1327, cuando su padre Eduardo de Carnarvon es asesinado atrozmente por Ana Isabella y su amante Róger Mortimer en el Castillo de Berkeley. Eduardo asciende al trono. Un año más tarde, se casa con la hermosa Felipa de Hainault, quien llegó a amarlo apasionadamente. En 1330 nace su primogénito, también llamado Eduardo, a quien la historia daría el nombre de Príncipe Negro.

Eduardo III era un hombre tan enérgico y de férrea voluntad, igual que su abuelo Eduardo Longshanks, su mano era de hierro al hacer justicia, de su padre heredó una medida de encanto físico que le hizo un hombre muy codiciado por las mujeres. Vengativo y rencoroso, no olvidaba una afrenta aún después de mucho tiempo. En 1327, ya tenía edad suficiente para darse cuenta de lo mala que fue su madre cuando ésta hizo matar a su padre. Eduardo III nunca perdonó que su madre y su amante le privaran de su padre aunque éste haya sido un corrupto y homosexual él no dudó en echar a Ana Isabella de su corte. La " Loba Francesa", a como era llamada, ella se refugió en un convento, donde vivió hasta su muerte. Eduardo III le asignó una pensión de 3 mil libras al año y la visitaba muy de vez en cuando. Para Lord Róger Mortimer, reservó otro destine: sencillamente lo hizo ejecutar bajo los cargos de alta traición, conspiración y regicidio.

Eduardo III se parecía en muchas cosas a su abuelo paterno. Restauró la autoridad y prestigio de la monarquía inglesa. En cuanto al eterno dolor de cabeza que suponía ser el movimiento independentista de Escocia, Eduardo III apoyó a Eduardo Balliol cuando éste re clamó el trono escocés el cual para esos entonces estaba siendo utilizado por David II. Cuando David II se vio derrotado en 1333 en Halidor Hill, Eduardo III presionó al rey fugitive hasta que éste acabó refugiándose en Francia. En 1337, cuando Felipe IV de Francia se fue a la guerra declarando suya Guyenne, Eduardo III fue lo suficientemente pragmático como para utilizar a su favor el hecho de que su madre Ana Isabella era hija de Felipe IV.

Eduardo III aprovechó este hecho y le dio buen uso al nombre de su madre quien se sofocaba entre las paredes del convento y se dispuso a reclamar el derecho hereditario al trono francés... lo cual era incoherente, porque en esa época solamente los varones heredaban a sus hijos los cetros. De esta forma dio inicio la sangrienta Guerra de los Cien Años entre Inglaterra y Francia comenzó. Eduardo III fue un valeroso y hábil militar, destruyó la marina francesa en la batalla de Sluys en 1340 y se adjudicó una mayor victoria al vencer en Crecy en 1346.
Las artimañas de este rey británico lo colocan a la cabeza de los brillantes estrategas militares de todos los tiempos, y sus soldados lo veneraban, pues al contrario de otros monarcas quienes nunca pisaron un campo de batalla, solía dirigir él mimo las tropas.
La valentía y la rapidez al tomar decisiones fue heredada de Eduardo III a su hijo Eduardo. Conocido como el Príncipe Negro, a quien apodaron así por una bellísima armadura negra que lució en sus primeras aventuras bélicas al lado de su padre. Nacido en 1330 en Woodstock, este primogénito de Eduardo III era tan aguerrido como su padre y su bisabuelo Longshanks, y contando apenas con 16 años de edad no dudó en participar en la Batalla de Crécy, además de la Batalla de Poitiers en 1356.

En 1362 este hijo de Eduardo III fue nombrado Príncipe de Aquitania, donde residió hasta que una revuelta lo sacó a toda prisa hacia Inglaterra en 1 371, 5 años antes de su muerte. El Príncipe Negro dejó tan desconsolado a su padre que éste le siguió a la tumba en 1377. La pérdida de este heredero fue un terrible golpe al orgulloso de Eduardo III, quien a pesar de su inmenso amor por su Príncipe Negro, reconocía que el muchacho era tremendo guerrero pero desastroso administrador. El trono de Eduardo III al morir prematuramente su heredero el Príncipe Negro pasaría a manes de Ricardo, dejando la interrogante de qué tan buen monarca hubiera sido el valiente Príncipe Negro? El Príncipe Negro había engendrado dos varones, Eduardo (quien apenas vivió de 1356 a 1370) y Ricardo, quien subió al trono inglés como Ricardo II.