Emperador José II de Habsburgo

Emperador José II de Habsburgo
Al volante de la Máquina del Tiempo

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Yo soy el Emperador José II de Habsburgo, gato quien gobierna desde el éter a su madre humana, la historiadora nicaragüense Cecilia.Hoy que se cumplen 6 años de mi ingreso triunfal al paraìso gatuno,donde fui coronado como emperador, mi madre hizo este blog en honor a mi memoria. Aquí voy recopilando el trabajo de mi madre en tres categorías: temas de la historia, personajes célebres y su obra cuentística y filosófica. Cualquier pregunta que deseen aclarar, tenéis el email cecilmundo@gmail.com para hacerlo. Ahora, a servirse la mesa.Bon appetit! Emperador José II de Habsburgo

Emperador navegando en su máquina del tiempo

Emperador navegando en su máquina del tiempo
en brazos de mi partera

domingo, 20 de abril de 2008

El Sublime Bardo de los canguros


EL BANJO PATERSON: GRAN POETA, INTACHABLE CORRESPONSAL Y PROBO ABOGADO
Cecilia Ruiz de Ríos
El amor fulminante y la admiración galopante que siento por el gran bardo popular australiano Andrew Barton "El Banjo" Paterson comenzó cuando leí a los 7 años de edad su celebérrimo poema Clancy del Arrabal en un libro de literatura anglófona de mi papá. Una vez en secundaria en el Colegio Americano, siendo la revoltosa adolescente en los 70s, el único teacher de inglés que reconoció la grandeza del Banjo fue Mr. James Martín, mientras que otros lo miraron con el desprecio típico que engendra la ignorancia. "En mis visiones erráticas y silvestres, siempre evoco al libre Clancy..."es el poema de rigor cuando imparto literatura a mis numerosos alumnos de inglés, ya que el autor de la canción oficial de Australia (Valse de Matilda) es uno de los seres humanos más valiosos que ha dado la humanidad.
Andrew Barton Paterson vino al mundo un 17 de febrero de 1864 en Naranbla, Nueva Gales del Sur, en Australia. Era el primogénito del matrimonio formado por Andrew Bogle Paterson (quien había emigrado a Australia en 1850) y Rosa Isabella Barton. En su niñez, el Banjo estuvo en gran contacto con los obreros, agricultores y campesinos australianos, y se hizo adicto a las sanas recreaciones que hay en el campo. Habitaba en la estación Illalong en una vida bucólica que le hizo desarrollar su sensibilidad y eterna sencillez. Muchas de las historias que oyó siendo niño serían recreadas luego en su obra literaria.
Alegre y jovial, amaba con pasión a los animales, particularmente los gatos y los caballos. Aprendió a montar muy bien. El Banjo aprendió sus primeras letras en una escuela rural cerca de Binalong, antes de ser enviado junto a un primo a estudiar a Sydney hospedándose en la casa de su abuelita viuda. Tras concluir su secundaria, el Banjo se encontró empleado como secretario legal con un abogado, y por un tiempo parecía que estaba destinado a brillar en el derecho ya que estudiaba leyes. En 1885 publicó su primer poema. Para 1895 el Banjo se convirtió en luminaria literaria al publicar su primera obra mayor titulada El Hombre del Río Nevado y otros versos. Fue un bestséller instantáneo, y hubo quienes en Inglaterra lo compararon con Rudyard Kipling, con quien el Banjo llegó a tener gran amistad. Las cuatro siguientes ediciones del libro se agotaron inmediatamente que salieron, y el poema titular fue convertido en película. A pesar de tener un futuro promisorio en leyes, el Banjo optó por dedicarse al periodismo y la literatura.
Dado que estaba en buena forma física y era osado, se fue de caza de cocodrilos en la misma Australia y luego buceó perlas en Broome. Posteriormente fue de corresponsal a la Guerra de los Bóers en Sudáfrica (donde habrían de nalguear a otro atrevido corresponsal, el joven Winston Churchill ) y luego fue a meter las narices a la rebelión Bóxer de China, donde por un pelito lo echan preso. Al regresar a casa en 1902 hizo una gira de Australia como autoridad sobre la Rebelión Bóxer y estando por Nueva Gales, conoció a la mujer de su vida:Alice Emily Walker. Fue un cortejo agitado y relámpago, ya que el 8 de abril de 1903 se casó con ella en su granja.
Su mujer le aconsejó que dejara de una vez por todas la abogacía, ya que fue nombrado editor del periódico Sydney Evening News. Contrario al caso de otros abogados convertidos en periodistas, el Banjo no dejó tras de sí ningún escándalo y los doctores en derecho lamentaron su deserción de sus filas. La pareja se mudó a Woolahra, suburbio de Sydney, donde nacieron los dos retoños del matrimonio. Pero el trabajo tras el escritorio no era bueno para la salud del Banjo, quien sintiéndose muy estresado por marcar tarjeta, renunció al cargo y compró su propiedad llamada Coodra, en el distrito de Yass. El Banjo no fue muy buen administrador y Coodra quedó en bancarrota.
En 1914,al estallar la I Guerra Mundial el Banjo se fue a Inglaterra con intención de ser corresponsal de guerra en Francia. Careciendo del cacareado cartoncito universitario de periodista-con el cual muchos tampoco logran probar que saben escribir-los ingleses le denegaron la acreditación de hombre de prensa y Banjo ni corto ni perezoso se fue de chofer de ambulancia. Luego volvió a Australia para enlistarse en un regimiento de caballería que suministraba los corceles en el Medio Oriente, y así se vio destinado a Egipto. Comenzó como teniente y al concluir la guerra ya era mayor. Su mujer lo siguió en 1917 como voluntaria en un hospital en Ismailia y los dos regresaron a Australia en 1919.
Tras la Guerra el Banjo volvió al quehacer periodístico, escribiendo artículos para el Smith´s Weekly y luego editando el Deportista de Sydney. Hizo trabajo con guiones radiales, ficción y versos. Al escribir Valse de Matilda, se garantizó la inmortalidad gracias a la enorme popularidad de lo que hoy en día es la canción nacional de Australia. Se hizo especialista en la cultura del arrabal de Australia, y su tema Canción del Arrabalero es una protesta de los obreros rurales contra los latifundistas opresores.
En 1930 el Banjo se retiró del periodismo para escribir una novela en 1936, sus memorias en 1934 y versos para niños desde 1933. Gozaba con sus nietos, con quienes jugaba como si él fuera otro chiquillo más. En 1939 el Banjo recibió la orden de Comandante del Imperio Británico. Poco antes de sus 77 años se enfermó, y aunque quiso seguir de corresponsal de guerra de la II Guerra Mundial, su salud se quebrantó tanto que murió en un hospital el 5 de febrero de 1941. Hoy en día existen los premios Banjo Paterson para conmemorar a este gran poeta.
Su nombre es tan venerado en Australia como el del vate Rubén Darío en Nicaragua. El Banjo, quien tomó su apodo de un corcel favorito llamado Banjo Relinchoso que fue propiedad de su familia, sigue tan venerado y adorado por sus miles de fans como cuando estaba vivito y coleando. El recuerdo de este hermoso chele australiano, de pícaros ojos grises, buena musculatura y un amor especial por los niños y los animales sigue siendo. Aplaudido por todos aquellos que hemos caído rendidos ante su pluma mágica y que hasta la vez podemos recitar como hipnotizados las líneas sencillas de su Clancy del Arrabal o el Coro de las Ranas.