Emperador José II de Habsburgo

Emperador José II de Habsburgo
Al volante de la Máquina del Tiempo

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Yo soy el Emperador José II de Habsburgo, gato quien gobierna desde el éter a su madre humana, la historiadora nicaragüense Cecilia.Hoy que se cumplen 6 años de mi ingreso triunfal al paraìso gatuno,donde fui coronado como emperador, mi madre hizo este blog en honor a mi memoria. Aquí voy recopilando el trabajo de mi madre en tres categorías: temas de la historia, personajes célebres y su obra cuentística y filosófica. Cualquier pregunta que deseen aclarar, tenéis el email cecilmundo@gmail.com para hacerlo. Ahora, a servirse la mesa.Bon appetit! Emperador José II de Habsburgo

Emperador navegando en su máquina del tiempo

Emperador navegando en su máquina del tiempo
en brazos de mi partera

domingo, 27 de abril de 2008

era prima de Josefina Beauharnais


LA FRANCESA TRAS EL TRONO OTOMANO: NACKCIDIL
Cecilia Ruiz de Ríos
Una de las mujeres más fascinantes de la historia fue una reina otomana conocida como Nackcidil, aunque en su partida de nacimiento su nombre era el de Aimé de Rivery. Nackcidil, quien fue prima carnal de la martiniquesa Josefina de Beauharnais (primera esposa de Napoleón Bonaparte). no solo fue favorita de un sultán, sino que también madre de otro monarca.
Aimeé Debucq De Rivery nació en mayo de 1763 en el seno de una acaudalada familia de franceses radicados en la isla de la Martinica, en pleno Caribe. Era la hija menor y desde niña, parecía muñeca con sus ojos azules, pelo rubio rojizo y tez marmórea. Recibió una esmerada educación y entre sus compañeras de juegos estaba su prima Josephine Tascher de la Pagerie, quien luego sería esposa de un noble de apellido Beauharnais, y tras enviudar, pasaría a ser el gran amor de Napoleón Bonaparte.

Aimeé y su prima al llegar a la adolescencia se hicieron curiosas y díscolas, y en una ocasión, consultaron a escondidas de sus padres a una vieja bruja que practicaba vudú y otras ciencias ocultas. La supuesta vidente de Pointe Royale a ambas les vaticinó que sería poderosas emperatrices. Riéndose y llenas de sueños, las chicas no se atrevieron a poner en duda la profecía. En 1784, cuando Aimeé regresaba de Francia hacia su isla natal después de completar largos años de estudios en un internado, fue secuestrada por corsarios de la flota de Barbarrosa. Atrás quedaba su etapa de colegiala en un convento en Nantes. A los 21 años de edad, Aimeé era una mujer culta y bellísima. Tenía además buen corazón y un carácter vivaz y jovial. El dey de Argelia, súbdito del sultán otomano, se enamoró de ella, pero tenía mayor interés de quedar bien con su jefe, el sultán de turno en Turquía.

Al ser presentada a AbdulHammid I, el mandamás experimentó un violento "coup de foudre". Por primera vez sentía amor a primera vista. El enamorado sultán hizo a un lado a sus numerosas chicas del harén y se dedicó en cuerpo y alma a Aimeé, a quien hizo llamar Nackcidil. La francesita pronto parió a un hijo quien luego llegaría a reinar. Dado que en el sistema otomano, las mujeres obtenían status de esposa o kadin solamente si parían varones al sultán, Nackcidil pronto fue considerada la cuarta kadin del mandatario. Tanto la primera kadin (Nukhey Seza) como la segunda kadin (Mihrimah) sintieron violentos celos, debido a que ellas querían acaparar el trono para sus respectivos hijos, pero Nackcidil sabiamente evitó entrar en conflicto con ellas, portándose siempre muy gentil y diplomática. Estaba aprendiendo a esquivar intrigas, y a mantenerse a salvo.

En 1789, el mismo año en que el hambriento pueblo de París se tomó la Bastilla, Abdulhammid I se murió. Selim III, hermano del finado, subió al trono contando con apenas 27 años de edad. Selim siempre había admirado y respetado a su cuñada, y le pidió que se quedara en el serallo junto a Mahmud, el niño que Nackcidil tuvo de Abdulhammid I. Selim sentía gran ternura por su sobrinito, con quien jugaba a menudo.

Selim III era sinceramente francófilo, llegó a aprender francés con Nackcidil y hasta concedió que los galos por fin tuvieran un embajador permanente en Istambul. Nackcidil se hizo confidente del nuevo sultán, y éste llegó hasta a establecer un periódico en francés y hasta permitió a la bella francesa que decorara el palacio al estilo rococó tan imperante en la Francia de entonces.

Estas reformas afrancesadas le costaron la vida a Selim III. Fue asesinado por fanáticos religiosos que no veían con buenos ojos su liberalismo y tendencias occidentalizantes. Los asesinos incluso quisieron ultimar a Mahmud, el hijo de Nackcidil, pero ella lo salvó escondiéndole dentro de un fogón recién apagado. Mahmud logró llegar a ser ungido como el sucesor de Selim III. Mahmud implementó reformas que muchos historiadores atribuyen a la sabia influencia de Nackcidil, quien siempre fue la mejor amiga de su retoño.

Aunque Nackcidil se convirtió al Islam como parte de la etiqueta imperante en el harén apenas se convirtió en favorita de Abdulhammid I, ella siempre fue una cristiana de corazón. En fechas de Cuaresma y Navidad, observaba los ritos del catolicismo discretamente. Abdulhammid estaba al tanto de esto, pero se hacía el tonto y le permitía que hiciera lo que quisiera, pues estaba muy enamorado de Nackcidil. Selim continuó haciéndose de la vista gorda, y cuando Mahmud subió al trono, dejó que su madre siguiera practicando el cristianismo.

Cuando la muerte ya le rondó a la francesa, pidió que le llevaran un sacerdote para que le administrara la extrema unción. Su hijo, quien la consentía si posible más que Abdulhammid o Selim, hizo pasar a un sacerdote católico por las Puertas de la Felicidad del harén para que despidiera bien a Nackcidil.Nackcidil como erudita que era enseñó a leer a muchas chicas del harén. Incluso les prestaba sus propios libros y les conseguía buenas tutoras para que aprendieran historia, filosofía, artes, música y matemáticas. Nackcidil llegó a hablar con fluidez el turco, y reza la leyenda que también aprendió persa y árabe.

Amante de los niños, fundó un orfelinato para los hijos de soldados. Gran fanática del hipismo, tuvo bellísimos corceles entre los que se cuentan Angelo, Babas au Rhum, Casilio y Marcella, ésta última siendo un regalo de la esposa del primer embajador francés en Istambul. Contaba además Nackcidil con bastantes mascotas, entre ellas 13 gatos siendo el más mimado Tabaquín(quien dormía con ella en una almohada de satén rojo), 3 perros caniche (traídos exclusivamente desde Francia) y una ardilla listada que le obsequiaron unas peluqueras persas.La profecía de la vieja caribeña resultó ser cierta para Aimeé DeBucq de Rivery, la noble chiquilla martiniquesa quien al fin y al cabo tuvo mejor destino que su prima Josefina, ya que Nackcidil nunca llevó una vida libertina ni censurable, fue madre ejemplar y jamás acabó repudiada.