Emperador José II de Habsburgo

Emperador José II de Habsburgo
Al volante de la Máquina del Tiempo

Adelante internautas

Yo soy el Emperador José II de Habsburgo, gato quien gobierna desde el éter a su madre humana, la historiadora nicaragüense Cecilia.Hoy que se cumplen 6 años de mi ingreso triunfal al paraìso gatuno,donde fui coronado como emperador, mi madre hizo este blog en honor a mi memoria. Aquí voy recopilando el trabajo de mi madre en tres categorías: temas de la historia, personajes célebres y su obra cuentística y filosófica. Cualquier pregunta que deseen aclarar, tenéis el email cecilmundo@gmail.com para hacerlo. Ahora, a servirse la mesa.Bon appetit! Emperador José II de Habsburgo

Emperador navegando en su máquina del tiempo

Emperador navegando en su máquina del tiempo
en brazos de mi partera

domingo, 4 de mayo de 2008

No me toques al muchacho!

TOCACHICOS....MOKLINES...PEDOFILOS:
EL BOCHORNO DE LA HISTORIA
Cecilia Ruiz de Ríos
A propósito del más reciente escándalo sexual Made in Nicaragua, varios alumnos míos me solicitaron que abordase con nombre, apellido y contraseña quiénes habían sido los moklines y pedófilos más connotados de la historia, ya que en las mismitas aulas donde se prohibió el manualito sexual y la mención de las realidades de la vida, no se hablaba de “semejante chanchadal”.
El gusto por los menores de edad es tan viejo como la misma historia. En el antiguo Egipto faraónico, Amenhotep I, Thutmosis III y el monoteísta Ikhnaton tuvieron chicos de placer, algunos de los cuales tenían edades tan tiernas como 6 ó 7 añitos cuando entraron en servicio. El gusto por los chicos también fue considerado normal entre los persas, y cuando Alejandro Magno llegó a desbancar a Darío III del trono persa, lo primero que le quitó fue al adolescente de 13 añitos Bagoas, un chelito bailarín que ya había sido castrado y entrenado para menearse provocativamente.

Alejandro Magno se enamoró violentamente del bellísimo Bagoas a pesar de la diferencia de edad entre ellos. Después de todo, Alejandro Magno provenía de la cultura helénica, y fue precisamente en la antigua Grecia donde nunca vieron con malos ojos que hombres adultos como Empédocles de Agrigento, Xenón de Elea y Sócrates tuvieran amores con chavalos de edades entre los 9 y 16 años. La razón por la cual el gran filósofo Sócrates tuvo que beberse la cicuta no fue porque tuviera relaciones sexuales con chicos, sino porque el gran sabio además de acariciarlos, les abría los ojos ante el estado de corrupción en que vivían los políticos atenienses. O sea, a como dice mi alumno Sergio Manzanares Brethous, a Sócrates lo mataron por tapudo y no por moklín. Los chicos preadolescentes fueron platillo favorito además de los romanos, quienes no crearon demasiados cosas nuevas y se limitaron a heredar y llevar al cenit muchos elementos griegos. Siendo un chavalito, Julio César fue amante del rey Nicomedes de Bitinia y aunque en su vida posterior, amó a muchas mujeres, su postre seguía siendo una sesión con muchachos prenúbiles. Otros emperadores romanos habrían de seguir su pauta, entre ellos Adriano, Tiberio, Nerón(quien incluso castró a un adolescente para casarse con él después de enviudar de su gestante Poppea), Cómodo y Calígula. Fue vista como loca la española Silvana Ovidia, cuando enojada porque Cómodo se llevó a su único varoncito Octavio Druso(teniendo la criatura solamente 9 años), armó bronca para que le devolvieran a su aristocrático primogénito. Roma llegó a estar tan degenerada que muchas familias nobles consideraban un honor que el emperador de turno escogiera entre sus hijos a alguno para chico de placer. Cuando la tradición romana fue continuada en el imperio bizantino, a los monarcas se les ocurrió garantizarse que los niños no tuvieran mayor remedio que quedarse como objetos del deseo, y los hacían castrar al igual que en la India. Esta horrorosa costumbre fue llevada de Bizancio al imperio otomano cuando Mehmet II el Conquistador deschincacó Bizancio en 1453. Los sultanes otomanos castraron a miles de niños para educarles como chicos de placer, eunucos o sirvientes de cocina. Entre los osmanlíes que más se dedicaron a tener orgías con muchachos estuvo el gordinflón Ahmed, hijo del sultán Bayaceto II. Ahmed agarró la costumbre con tanto rigio que pronto se negó a cohabitar con sus esposas y pasó apuros por no tener sucesión. Esto fue uno de los factores que fueron en contra suya cuando el imperio quedó en manos de su hermano Selim I el Excelente.
El gusto por los chicos prenúbiles siguió siendo plato del día en el Renacimiento. En la Francia del siglo XVI, dos hermanos devoraron “carne celeste de preadolescentes” con una voracidad pavorosa: Enrique III de Valois, rey de Francia, y su libidinosa hermana Margot de Valois. Enrique se levantó a buen número de hijos remilgados de las mejores familias de Francia, pero el caso de su hermana Margot fue más espectacular, ya que después de haber fracasado en su matrimonio con Enrique de Navarra(futuro rey Enrique IV de Francia), Margot se dio a una vida licenciosa aceleradamente. Ya siendo una señorona cincuentona, mientras más vieja iba, más joven exigía que fueran sus amantes. Estando ya menopáusica, perseguía solamente a chavalones entre los 12 y los 16 años de edad. Uno de los más grandes compositores italianos, Antonio Vivaldi, tuvo tanto gusto por las chavalas que siendo maestro de la orquesta del Ospedalle de la Pietá en Venecia, se lió en amores con Cecilia, una morena trompetista que tenía solo 14 años. El hermoso sacerdote pelirrojo acabó de padre de familia cuando Cecilia le dio dos hermosas niñas. El gran amador profesional italiano Giovanni Jacobo Casanova afirmaba que “los éxtasis son menos inhibidos y más fastuosos en chicas entre los 11 y 14 años”, y entre sus amantes figuró una niña de 10 años a quien logró embarazar. Las chicas vírgenes entre 10 y 16 años también eran el menú favorito de la condesa húngara Erzébeth Báthory, quien luego de divertirse con ellas las desangraba para darse lo que ella llamaba su “baño de juventud eterna.” La Báthory consumió unas 300 chicas entre 10 y 14 años del total de más de 600 doncellas que fueron sus víctimas. Felipe I Duque de Orleáns, hermano menor gay de Luis XIV, adoraba irse al lecho y hacerse embadurnar de miel por chavalos que eran pajes de la corte de su regio hermano. El amor por las niñas fue una constante en grandes literatos y pintores. Lewis Carroll, en cuya partida de nacimiento figura el nombre de pila de Charles Lutwidge Dodgson, escribió su opus mágnum Alicia en el País de las Maravillas gracias a su entrañable amistad con Alice Liddel. Carroll adoraba ser buen amigo de niñas, y suya es la frase de “gracias al cielo que existen las niñas”, pero su interés no tenía elementos sexuales.Sin embargo, tanto Feodor Dostoyevsky como Víctor Hugo protagonizaron escándalos con niñas prostitutas, a tal punto que cuando el francés autor de Los Miserables murió, todos los burdeles de París-incluyendo uno que se especializaba en meretrices-niñas, cerraron sus puertas en señal de luto. El pintor galo Paul Gauguin también tuvo un affaire con una chica callejera de trece años, Anna.Antón Bruckner, gran sinfonista austríaco, prefería salir con niñas entre 11 y 16 años y no es de extrañarse que se quedara solterón, pues las avispadas adolescentes le extricaban regalos pero jamás consentían a hacerse cargo del vejete. El amor por las chiquitas fue lo que marcó tragedia para el arquitecto gringo Stanford White, quien ya siendo un respetable señorón se prendó de la adolescente Evelyn Nesbit, una de las cabareteras más bellas de la historia. En nuestros tiempos, el cineasta de origen polaco Román Polanski dio en qué hablar por una liaison con una chica de trece años, y el salsero venezolano Oscar de León también pasó bochornos por una situación similar. Charles Chaplin fue llamado robacunas cuando siendo muy mayor se enamoró y casó con Oona O´Neill, la hija de 16 años del dramaturgo Eugene O´Neill. Los escritores gays André Gide y Oscar Wilde perdían la cabeza por los adolescentes de baja estofa, entre ellos vendeperiódicos y bellhops de hoteles. Un desfile de esos chicos de la calle atestiguaron en el bochornoso juicio contra Wilde a fines del siglo XIX, relatando sin remilgos todos los detalles escabrosos de sus encuentros con el genial irlandés.
La cantante gringa Cher en varias ocasiones ha tenido amoríos con jovencitos de 16 años, mientras que Michael Jackson se vio en aprietos por su relación con un chico cuya familia le hizo sudar aceite negro del susto. Errol Flynn, gran astro hollywoodense, tuvo ligues con chicas y chicos preadolescentes, mientras que su ex amante Tyrone Power(ay, lo siento por quienes suspiramos por él en las películas de antaño) discretamente llevó vida doble de gay teniendo affaires con chavalos entre las edades de 13 y 17 años. Obviamente, el amor por los chicos no impidió que todos estos personajes alcanzaran la fama y grandeza gracias a sus obras, pero cabe recordar que la mayor parte de tocachicos o moklines no pasan de ser sucios aberrados analfabestias y arrogantes que están más perdidos que el legendario hijo de Lindbergh.