Emperador José II de Habsburgo

Emperador José II de Habsburgo
Al volante de la Máquina del Tiempo

Adelante internautas

Yo soy el Emperador José II de Habsburgo, gato quien gobierna desde el éter a su madre humana, la historiadora nicaragüense Cecilia.Hoy que se cumplen 6 años de mi ingreso triunfal al paraìso gatuno,donde fui coronado como emperador, mi madre hizo este blog en honor a mi memoria. Aquí voy recopilando el trabajo de mi madre en tres categorías: temas de la historia, personajes célebres y su obra cuentística y filosófica. Cualquier pregunta que deseen aclarar, tenéis el email cecilmundo@gmail.com para hacerlo. Ahora, a servirse la mesa.Bon appetit! Emperador José II de Habsburgo

Emperador navegando en su máquina del tiempo

Emperador navegando en su máquina del tiempo
en brazos de mi partera

domingo, 4 de mayo de 2008

el ùltimo bochorno de la vida


LAS "DESPEDIDAS MAS BOCHORNOSAS" DE LA HISTORIA
Cecilia Ruiz de Ríos
Si bien es cierto que cuando la muerte entra en el cuerpo, todos los fluidos retenibles del mismo encuentran rauda salida por sus debidas "ventanas", pero hubo un puñado de personajes que murieron de lo que popularmente podríamos llamar "una violenta currutaca". Estas "bochornosas despedidas" no respetaron ni a reyes, cantantes o a endiosadas mascotas de los célebres.
Atenas estaba rodeada y los ciudadanos corrían como monos mal tirados. Eran la Guerra del Peloponeso y Pericles hacía lo que podía en la antigua Grecia, siendo uno de los más grandes generales de la historia. Para desgracia suya, la plaga o peste, a como quieran llamarla, se cebó en los ciudadanos atenienses aprovechando el hacinamiento por el sitio de la ciudad. Pericles, retorciéndose de dolor y expulsando los peores olores imaginables, murió con las entrañas disueltas, algo que de seguro no le gustó pues como buen militar hubiera preferido perecer de forma más heroica. No sería el único gran militar que falleciera disuelto en diarrea, pues a Alejandro Magno, gran conquistador macedonio, el destino le reservaría similar suerte cuando pescó una horripilante tifoidea a los 33 años de edad. Al pobre eunuquito persa adolescente Bagoas, amante/mucamo del monarca macedonio, le tocaría la tarea de ponerlo presentable después de tan apestosa muerte.
La triste suerte de morir navegando en sus propias heces le tocaría también a dos de los más probos y justos gobernantes del imperio romano. Vespasiano, quien era de origen plebeyo y honesto a morir, tras unos 10 años de estar de mandamás en la Ciudad Eterna, pescó una infección estomacal y no se hizo mucho caso. Cuando ya iba a morir, opinó que los césares deben de morir de pie honrando al pueblo al que sirvieron. Con gran esfuerzo, Vespasiano se paró, los fluidos corporales fluyeron piernas abajo por su toga y logró espetar antes de fallecer,"Creo que me estoy convirtiendo en un dios." Marco Aurelio, el filósofo coronado, a pesar de que en la ridícula cinta hollywoodense le asignan una muerte por envenenamiento a manos de su hijo corrupto Cómmodo, en la realidad pescó la plaga mientras estaba en las Guerras Marcománicas tratando de conquistar tierras al norte. Marco Aurelio estuvo fuera de color unos días antes de que una pavorosa currutaca se lo llevara al otro mundo.


San Luis de Francia fue uno de los reyes más controversiales de la historia. En dos ocasiones se fue en Cruzadas debido a su gran fervor religioso, pero en su última oportunidad su fanatismo le jugó una mala pasada pues estando en el norte de África, su organismo sucumbió a la peste y sin poderse contener las entrañas, murió sin alcanzar un retrete donde pujar. Afortunadamente la iglesia católica lo canonizó, aunque los rezos del pobre monarca galo cuando estaba echando las tripas por abajo de poco le sirvieron. Felipa de Hainault fue una de las reinas más populares de Inglaterra y una figura altamente admirada por las mujeres del medievo. La hermosa flamenca fue casada a los 14 años con el rey inglés Eduardo III como parte del pago que hizo Isabella (la Loba Francesa) la madre de este soberano al papá de Felipa por haberle ayudado a derrocar a Eduardo II. Felipa le dio numerosos hijos a Eduardo III antes de morirse de peste mientras su esposo hacía el ridículo adornando de joyas las trenzas de su amante Alice. Cuando Eduardo III por fin se percató del riesgo en que estaba la pobre Felipa, ya esta mujer había pasado por el bochorno de ensuciarse en su lecho antes de irse fuera de este valle de lágrimas.
Dos de los mejores sultanes de la línea de Osman se irían de este mundo con el trasero manchado por la diarrea: Selim I El Excelente y su hijo Solimán el Magnífico. Selim venía padeciendo de úlceras y cáncer estomacal, sin hacerle el menor caso a su doctor. Solimán murió junto a varios de sus soldados durante un sitio, víctima de la peste. Otra prominente figura otomana moriría también de corre-que-te-alcanzo: la bellísima Turhan, favorita del sultán Ibrahim el Desquiciado. Turhan ya se había retirado de la corte otomana para ser la adorada esposa de un joven italiano acaudalado, cuando su gula le jugó una mala pasada. Reza la leyenda que una opípara comida de langostinos fue lo que le soltó la barriga a la hermosa Turhan. Akbar el Grande fue el mejor monarca de la dinastía mugala de la India. No solo fue un gran general y legislador, sino que dio muestras de ser probo y benévolo. El ser vegetariano sin embargo no le evitó que muriese de disentería, y su hijo Jehangir estaba tan apurado en ser coronado soberano que apenas dio orden que limpiaran el pobre cadáver de su padre antes de remitirlo a la sepultura. La poetisa Kasturbai Anampour, de origen persa y también conocida en la India por ser una de las amantes del emperador Akbar, murió de cólera a los 38 años de edad dos años después del deceso del mismo Akbar.
Diat, elefanta africana que fue la más inseparable compañera de la bellísima y valiente reina Nzingha de Ndongo y Matamba, habría de morir de una agitada currutaca, probando que a la hora de morir aparatosamente, la muerte no respeta ni a mascotas favoritas.Otra mascota adorada que moriría echando las vísceras por atrás fue la enorme gatota Séferi Noktu de la novelista hindú Kamala Napurdalah. La bella gata abisinia ya tenía 14 años de edad cuando murió en uno de los dispensarios que fundara María Dicken en Inglaterra mientras su socia Kamala daba gritos a su lado.
Carlitos de Habsburgo fue el primogénito del cruel rey español Felipe II habido del mal matrimonio con Manuela de Portugal. Este pobre tarado se pasó la vida enfermo, tramando intrigas contra su padre y torturando criadas y animales. Murió tras consumir un enorme pastelón que se presume fue envenenado por órdenes de su propio padre desnaturalizado. David Livingstone, misionero y explorador escocés que anduvo por el África, habría de morir de disentería en medio de atroces dolores de barriga. Su corazón quedó sepultado bajo un árbol africano, pero su cuerpo fue llevado a Gran Bretaña. El cólera fue la causa de muerte del gran pedro Ilitch Tchaikovsky, considerado por muchos como el mejor compositor ruso de todos los tiempos. Pedro, quien andaba muy deprimido por su ruptura con la mecenas Nadezhda Von Meck, bebió imprudentemente un vaso de agua sin hervir mientras la epidemia del cólera rugía en San Petersburgo.
A como era de esperarse, el genio murió de cólera un 6 de noviembre mientras sus abatidas entrañas lo traicionaban. Inessa Armand, la revolucionaria que fue la querida oficial de Vladimir Ilitch Lenin a tal punto que vivía bajo el mismo techo con la esposa del dirigente, moriría de tifus en medio de estruendosos retorcijones. La muerte de esta mujer dejó a Lenin tan abatido que muchos creían que moriría durante las exequias de la misma.
Resulta casi imposible imaginarlo, pero el sexy gringo a quien consideramos el rey del rock, Elvis Presley, también moriría pujando en su retrete lujoso merced a una galopante diarrea. Cuando lo encontraron muerto al lado de su inodoro en Graceland, muchos prefirieron omitir los escabrosos detalles…¡y no era para menos!