Emperador José II de Habsburgo

Emperador José II de Habsburgo
Al volante de la Máquina del Tiempo

Adelante internautas

Yo soy el Emperador José II de Habsburgo, gato quien gobierna desde el éter a su madre humana, la historiadora nicaragüense Cecilia.Hoy que se cumplen 6 años de mi ingreso triunfal al paraìso gatuno,donde fui coronado como emperador, mi madre hizo este blog en honor a mi memoria. Aquí voy recopilando el trabajo de mi madre en tres categorías: temas de la historia, personajes célebres y su obra cuentística y filosófica. Cualquier pregunta que deseen aclarar, tenéis el email cecilmundo@gmail.com para hacerlo. Ahora, a servirse la mesa.Bon appetit! Emperador José II de Habsburgo

Emperador navegando en su máquina del tiempo

Emperador navegando en su máquina del tiempo
en brazos de mi partera

domingo, 4 de mayo de 2008

cuando una falda manda màs


LA SULTANA SHAJARAT DE EGIPTO: UNA MUJER QUE MANDO EN EL ISLAM
Cecilia Ruiz de Ríos
Aunque tenemos siempre la idea que las mujeres son reprimidas y hasta azotadas por los machos de la especie en la sociedad islámica, durante la parte final del período del imperio Ayubida hubo una dama de armas tomar que tuvo ilimitado poder por derecho propio en Egipto: Shajarat Al-Surr, la sultana.

Esta mujer tuvo comienzos bastante humildes, ya que formó parte dela gruesa importación de esclavos de origen turco llamados mamelucos(que significa “los que son poseídos”). Shajarat languidecía olvidada en el arén de un califa cuando el sultán de Egipto, Al-Salih Najm Al-Din Ayyub la compró a precio de guate mojado. Estaba escrito en el destino de los pobres mamelucos que un día llegarían al poder en Egipto (y otra facción de ellos en la India, de donde salió otra sultana fascinante, Razzia), tras tantas humillaciones. Shajarat, con sus profundos ojos negros y estilizado cuerpo de león, logró ganarse la voluntad de su amo cuando éste fue capturado por su primo Al-Nasir Daúd en 1248 y ella accedió a acompañarlo al exilio, en El Karak. Una vez aí, Shajarat no le negó el cariño al amo y logró parirle al ansiado varoncito, Khalil. Cuando un año después, el sultán regresó al Cairo, la nombró esposa favorita.
Sajarat pasaría poco tiempo en arrumacos con su regio marido, ya que el rey Luis IX de Francia no alló nada mejor que hacer en casa y se fue en campaña de cruzado, apareciéndose por el delta del Nilo con intenciones de cristianizar El Cairo. La sal de Shajarat fue que su esposa se murió de fiebre un 23 de noviembre de 1249 mientras los imbañables cruzados del rey Luis(futuro San Luis de Francia) llegaron a tomarse Damietta.
Los cruzados querían conquistar El Cairo, pero Sajarat estuvo lista con el jefe de la guardia mameluca Fakhr al-Din y el eunuco en jefe Jamal al-Din para que le ayudaran a urdir la patraña de esconder la muerte del sultán del conocimientos de los invasores. Haciendo de cuenta y caso que el sultán solo reposaba, ella controló a Egipto para que su hijastro mayor Turan Sha regresara del norte de Siria para tomar el mando del reino.Cuando el cele cuaco de Luis IX por fin se enteró que el sultán ya abía muerto, Sajarat ya había forjado una fuerte coalición que estaba en perfecto control de la situación. Luis IX, furioso por aber sido engañado por una vil hembra de la especie, tomó sus tropas y se fue al Cairo, logrando nmatar al jefe dela guardia mameluca en una emboscada. A Shajarat le tocó no perder la calma y pudo esperar a que su entenado llegara al Cairo un 19 de febrero de 1250. Las fuerzas de Luis IX pronto fueron derrotadas en Mansura y el rey galo junto con sus allegados se vieron apresados. La presencia de Sajarat incluso sirvió para evitar el caos después que su entenado Turan fuera asesinado por un guardia mameluco después de la batalla de Mansura. Shajarat incluso comandó las huestes en contra de los invasores, logrando aterrorizar al contigente cruzado. Acto seguido, los mamelucos la llevaron al trono por su sagacidad y valentía, dándole el título de Umm-Khalil(madrede Kalil). Fue la primera hembra coronada que acuño monedas en nombre propio y en cuyo nombre se dio el sermón de los viernes. Negoció con el santurrón Luis IX, preservó las vidas de los soldados franceses, retomó Damietta y pidió un rescate enorme de un millón de bezants por el rey galo. Luego reinó en paz por un rato a su amado Egipto. Por 80 días la felicidad y la calma le sonreía a Shajarat, pero su ex dueño el califa abassida que la vendió mandó una furiosa nota desde Bagdad en la que acusaba a los mamelucos de “no tener un solo hombre entre uds., recuerden las palabras del profeta Maoma quien decía que mal le iba a un país si lo gobernaba una mujer.” Viendo que podría estar en peligro, Shajarat se casó con el jefe de la guardia élite que había servido a su primer marido. Shajarat ordenó a este hombre que se divorciara de su esposa Umm Ali, y le dio el título de sultán al nuevo esposo pero sin aflojar las riendas del poder real. Por siete años más, Shajarat tuvo la sartén por el mango. Su esposo Aybek era sultán solo de nombre, y como el ex dueño de Shajarat seguía recinando, Aybek solo en campaña pasó defendiendo a su mujercita mientras ella gobernaba con mano de hierro.
Cuando Shajarat recibió el cueco de que su esposo pensaba tomar a una princesa turca como segunda esposa(la ley islámica le permitía tener 4), creyó morirse de celos. No iba a compartir su poder con otra. Llamó a su marido a la ciudadela y aunque un astrólogo le había dicho al hombre que moriría por mano de una mujer al salir de un partido de polo, no le quedó menor remedio que acudir. 5 asesinos pagados lo apuñalearon en camino al palacio y quedó tendido en el polvo. Sajarat, temiendo reclamos de otra mujer, prefirió hacer polvo sus joyas que entregarlas si la ex mujer reclamaba algo. Alí, entenado de Sajarat por ser ijo de Umm Ali, se metió al palacio a cargo de una turba que nada tenía de divina. Sacaron a lasultana de su residencia,la lanzaron a los pies de Umm Ali, quien la azotó e insultó asta que las sirvientas de Umm Ali desnudaron a Shajarat y la mataron a golpes. Su cadáver fue lanzado a las aguas que circundaban el palacio, donde el triste despojo de su cuerpo amoratado permaneció 3 días. Le quitaron el cinturón de seda de la cintura-launica prenda que portaba-porque era de rico material. Luego su cuerpofue desecrado y mutilado. Finalmente la echaron-o lo que quedó de ella- en una cesta y la enterraron en un lujoso monumento, el cualhoy seconoce como el Mausoleo de la Sultana Shajarat. Mal pagó el pueblo egipcio a esta valiente mujer que los supo defender de las brutalidades que los cruzados hacían en nombre de Dios.