Emperador José II de Habsburgo

Emperador José II de Habsburgo
Al volante de la Máquina del Tiempo

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Yo soy el Emperador José II de Habsburgo, gato quien gobierna desde el éter a su madre humana, la historiadora nicaragüense Cecilia.Hoy que se cumplen 6 años de mi ingreso triunfal al paraìso gatuno,donde fui coronado como emperador, mi madre hizo este blog en honor a mi memoria. Aquí voy recopilando el trabajo de mi madre en tres categorías: temas de la historia, personajes célebres y su obra cuentística y filosófica. Cualquier pregunta que deseen aclarar, tenéis el email cecilmundo@gmail.com para hacerlo. Ahora, a servirse la mesa.Bon appetit! Emperador José II de Habsburgo

Emperador navegando en su máquina del tiempo

Emperador navegando en su máquina del tiempo
en brazos de mi partera

domingo, 4 de mayo de 2008

las bellas màs notables de la historia


LAS MUJERES MÁS HERMOSAS DE LA HISTORIA
Cecilia Ruiz de Ríos
"Solo usted y las hembras se sabrosearon hablando de los hombres bellos, y las mujeres más lindas de la historia, ¿qué pasó?" me protestó mi alumno y ahijado Sergio Manzanares Brethous. Muchas mujeres no solo fueron grandes celebridades e intelectuales, sino que eran tan bellas que hasta los animales se volteaban a verlas pasar. Entre las mujeres de los tiempos dorados de Grecia, la cortesana Aspasia le quitaba el hipo a cualquiera. Fue admirada hasta por el genial Pericles, y sus bucles dorados combinados con unos ojos verde tierno hicieron estragos en los corazones masculinos. La poetisa de Lesbos, Safo, tenía fama de ser más exquisita que sus propios poemas- ¡lo cual ya es decir bastante!-y aunque su nombre se convirtió en denominativo para las mujeres que prefieren a sus congéneres, Safo subyugó tanto a hombres como a féminas con su combinación increíble de cabellos negros, senos túrgidos y un cerebro envidiable. Entre las beldades de Egipto de los tiempos faraónicos, se destaca la hermosísima negra Tiye-quien fue la adorada esposa de un faraón-y la legendaria Nefertiti, consorte de Ikhnaton, quien tenía uno de los rostros más perfectos vistos en la pelotita del mundo.
En Inglaterra, una reina celta de cabellos rojos, ojos grises y piernas largas llamada Boadicea es admirada tanto por su hermosura como por su valentía al haber desafiado a los romanos cuando llegaron a invadir las islas británicas. Esta espléndida guerrera casi derrota a las huestes de Paulino Suetonio. Candace, reina y guerrera etíope cuya fama de gran general ahuyentó al macedonia Alejandro Magno, también debe haberse visto espectacular cuando montó arriba de un elefante ataviada con una lanza y nada más...Candace medía más de 6 pies de estatura, tenía ojos de miel y una piel de ébano más lisa que el satén. En la Edad Media, la intelectual y religiosa francesa Eloísa es considerada como una de las beldades más subyugadoras de la historia. De largos cabellos rizados y cobrizos, ojos de miel y una silueta de reina de belleza, Eloísa vivió tempestuosos amores con el canónigo Pedro Abelardo. Otra belleza de la Edad Media fue la reina de Francia por su matrimonio con Carlos VI, Isabeau de Wittelsbach.Esta linda mujer logró dominar a su esposo con su sensualidad y cabellos de oro, pero tras ponerle los cachos y llevar una vida de ocio y bacanal, acabó más gorda y floja que una chancha parida...qué lástima! Agnés Sorel, la amante titular de Carlos VII de Francia (por cierto hijo de Isabeau de Wittelsbach) fue una mujer chela y aseada de ojos turquesas que combinó buen corazón, valentía y generosidad con su impecable aspecto.
Tamara de Georgia, reina y guerrera consumada, también fue bellísima on cabellos caoba y ojos verdes, midiendo más de 6 pies de estatura y con unas piernas de campeonato. Jadwiga de Polonia, reina que cristianizó a ese país y fundó una universidad, parecía el original de una muñequita de filigrana con sonrosada tez, pelo de mantequilla y ojos violeta como los de Liz Taylor. En el Renacimiento, varias hembras de la especie fueron famosas por sus aspectos. En Italia, Lucrecia Borgia, hija espuria del papa Alejandro VI, era una trigueña con rostro de virgen medieval y ojos luminosos. Isabel de Avis, princesa portuguesa que fue matrimoniada con Carlos I de España y V de Alemania, era una pelirroja con rostro de muñeca y cinturita de avispa. Acabó siendo la madre de Felipe II, quien no heredó nada de su belleza. Dos reinas otomanas se disputan el título de la reina más bella de la línea osmanlí: la griega Kosem, de cabellos achocolatados y rostro marmóreo, y su nuera Turhan, de origen ruso y de ojos de ámbar.
Lástima que Turhan acabó matando a Kosem en el suegricidio más célebre de la historia! En Francia, Diana de Poitiers, amante titular del rey galo Enrique II, era una dama de silueta perfecta, rostro dulce y cabellos oscuros y ondulados quien logró conservarse linda y ágil aún en la vejez. En la India de los monarcas mugalos, Mumtaz Mahal con sus ojos negros y tez canela inspiró un amor incandescente en el emperador Sha Jehan, quien al morir ella en el parto de su último retoño, decidió construir el Taj Mahal como mausoleo para albergar los restos de la bella. Nzingha, reina africana de Ndongo y Matamba, era una morenaza de rostro de chiquilla traviesa, musculatura de ébano y unos pies menudos y sensuales.
Era tan linda que hasta sus enemigos-los portugueses colonialistas-la piropeaban. De Hungría, la condesa Erzebet Báthory fue tan exquisita que quienes sabían que asesinó a más de 600 vírgenes para bañarse en su sangre se negaban a creer que semejante angel fuera tan perversa. Entre nuestras indias, Pocahontas de estados Unidos y la Malinche de México se llevan las palmas como beldades a toda prueba, mientras que Jeanne Poisson, Marquesa de Pompadour y amante del rey galo Luis XV, fue tan hermosa que hasta sus perritos poodles la miraban con ojos de almíbar.
La casquivana Cayetana, Duquesa de Alba, acabó inmortalizada por Goya como la Maja Desnuda y La Maja Vestida,.0 Lady Jane Ellenborough, inglesa noble cuya lista de amantes fue interminable en el siglo XIX, compite con sus ojos de cielos y rostro de querube con la emperatriz de Francia Eugenia de Montijo, pero muchos opinan que la bávara Sissy Emperatriz de Austria fue la mujer más linda del siglo XIX. Jennie Jerome, la norteamericana madre del estadista inglés Winston Churchill, era exótica y oscura y hasta el rey Eduardo VII se enamoró de ella. Ya en el siglo XX, entre las bellezas más fascinantes han estado la aventurera y corista gringa Evelyn Nesbit, la sueca diva del cine Greta Garbo, la explosiva Marylin Monroe y la azteca María Félix, tan linda que uno de sus maridos-Agustín Lara-le compuso María Bonita.