Emperador José II de Habsburgo

Emperador José II de Habsburgo
Al volante de la Máquina del Tiempo

Adelante internautas

Yo soy el Emperador José II de Habsburgo, gato quien gobierna desde el éter a su madre humana, la historiadora nicaragüense Cecilia.Hoy que se cumplen 6 años de mi ingreso triunfal al paraìso gatuno,donde fui coronado como emperador, mi madre hizo este blog en honor a mi memoria. Aquí voy recopilando el trabajo de mi madre en tres categorías: temas de la historia, personajes célebres y su obra cuentística y filosófica. Cualquier pregunta que deseen aclarar, tenéis el email cecilmundo@gmail.com para hacerlo. Ahora, a servirse la mesa.Bon appetit! Emperador José II de Habsburgo

Emperador navegando en su máquina del tiempo

Emperador navegando en su máquina del tiempo
en brazos de mi partera

domingo, 4 de mayo de 2008

cuando los cèlebres nos disuelven en risas


LAS CARCAJADAS DE LA HISTORIA:
MOMENTOS COMICOS DE GRANDES PERSONAJES
Cecilia Ruiz de Ríos
"Mamá, solo cosas macabras navegan en tu cabeza…nadie se reía en la historia? "me pregunta mi hija Elizabeth.En realidad, hay momentos a través de los tiempos como para desternillar de la risa a cualquiera.
Desde tiempos antiguos, el sentido del humor y los ridículos hicieron su debut. Entre los romanos, Vespasiano no solo fue un probo gobernante, sino también un señor deprovisto de toda pretensión y lleno de chispa satírica. Cuando unos cepillos geneálogos quisieron inventarle a este modesto hombre de extracción proletaria que en su linaje de ancestros figuraba Venus y el mismito Hércules, Vespasiano no solo se les rio en la cara a mandíbula batiente, sino que se les sonó un estruendoso fly.Acto seguido, los hizo echar de su despacho.Vespasiano odiaba a los remilgados, y cuando su bonito hijo Tito le dijo que era asqueroso poner impuesto sobre los urinales públicos, el práctico Vespasiano le dio a olisquear una moneda preguntándole si hedía a meada.Tito tuvo que admitir que las mismitas monedas que él gastaba en sedas no apestaban a berrinche.
Un risible espectáculo también se dio en la antigua Roma gracias al degenerado Heliogábalo, quien al subir al trono siendo adolescente, quiso imponer su culto de Baal(una extraña religión con un falo negro como dios)en Roma. Tras ser ahogado a los 18 años de edad Heliogábalo por sus escoltas en una letrina rebosante de cuita, los furibundos romanos volvieron a montar el grotesco ídolo del falo negro en una carreta y lo expulsaron de la Ciudad Eterna.
La Edad Media no estuvo exenta de sus risotadas. En 911 de la era cristiana, el atribulado rey galo Carlos el Simple(llamado así por ser medio menso)decidió ponerle fin a los atracos de los piratas nórdicos, y comenzó por ofrecerle el ducado de Normandía y abundante plata al chele Rollo.Este granuja ni corto ni perezoso aceptó el trato, pero el día en que fue investido con su nuevo título, le manoseó la cara al rey y durante el banquete soltó estruendosa y maloliente sarta de ventosidades. Guillermo de Aquitania, primer gran trovador de Francia, jamás pudo cumplirle a su gatote Manx Gateau la promesa de regalarle una bacinilla de oro tras la cruzada, pero optó por investir al gordiflón micifuz con la Orden del caballero de la Bacinilla en medio de una francachela de padre y señor nuestro. Otro Guillermo que dio buen show fue el Duque de Normandía quien en 1066 conquistaría el trono de Inglaterra tras vencer a Harold II en Hastings. Antes de irse a Inglaterra, siendo un mozalbete Guillermo se ofendió cuando su prometida, la liliputesca Matilde de Flandes, dijo que no se casaba con él porque era espurio. El ardido Guillermo la esperó a la salida de la iglesia, la arrastró, le pegó, la revolcó en el lodo y le robó un beso delante de todo mundo.Poco después se casaron para ser escandalosamente felices. Esteban Lazarevic, rey de los serbios y poeta inspirado, pasó tremendo bochorno cuando recibió la visita de emisarios de Bayaceto I el Rayo de Turquía, quienes iban a tramitar la boda de Olivera(la bella y malcriada hermana de Esteban) para el sultán. Esteban iba a sentarse en su trono cuando sintió un agudo dolor en su hermoso trrasero: Kali, su gata angora favorita, estaba dormitando en dicho lugar y se negó rotundamente a continuar su siesta en otro lado.Tras limpiarse la sangre que le sacó la gata, las negociaciones siguieron en otro salón y la malcriada Kali siguió durmiendo como si nada mientras los otomanos se desternillaban de la risa.
En el mismo siglo XIV, Yolanda de Aragón, suegra del cobarde e inservible rey galo Carlos VII, mostró a todos quien llevaba los pantalones en la corte. Carlos VII, aún sin coronar debido al bochinche de la Guerra de los Cien Años, cavilaba en cuanto a darle a Juana de Arco el mando de sus tropas o no.Yolanda, furiosa de ver a su yerno haciendo el ridículo, lo empujó a un lado e hizo pasar ala virgen lorenesa que salvaría el honor de Francia. Luego le preguntó Yolanda delante de varios cortesanos a su nariguda hija María,"Por lo menos en la cama este mequetrefe sirve para algo?" Las escenas cómicas no fueron exclusivas de cabezas coronadas, y Leonardo Da Vinci sin querer hizo pasar a su propio adorado padre por un bochorno espantoso, además de tremendo susto. El genial italiano rubio tenía por costumbre coleccionar animalitos para luego usarlos en pinturas o dibujar sus anatomías. Tras usar la imaginación e inspirarse en lagartos, ranas y lobos, Leo concibió el retrato de un monstruo y quiso enseñárselo a su padre, pero escogió un mal momento en que el pobre Piero se reponía de tremenda resaca.Al ver la obra de su superdotado hijo, Piero Da Vinci salió dando gritos del cobertizo mientras Leo se orinaba de la risa.
El pavor o el amor a un animalito puede hacer maravillas para provocar una escena cómica. Enrique III de Francia le tenía pavor a los gatos, pero para ironía del destino su amante favorito-el bardo Juan Alejandro de Normandía-sentía pasión por ellos y tenía toda una colección. En una ocasión, Juan Alejandro tuvo que rescatar a su regio amorcito cuando un grupo de 6 de sus mascotitas peludas lo tenían arrinconado, verde y sollozante contra la pared. El mismo Juan Alejandro hizo ruborizarse a toda su familia cuando se salió corriendo desnudo de la alberca para dar la bienvenida a su famosa gata Gnat después que esta bandida se le perdió por más de dos semanas. El bardo tuvo que ser perseguido por sus criados con una toalla mientras corría sin pudor por el patio de su palacio para abrazar a Gnat.
Luis XIV, llamado el Rey Sol por el esplendor de su corte, fue una fuente inagotable de escenas cómicas precisamente por su gran ego. Estaba pujando fuerte en su encopetada silla con bacinilla cuando lo interrumpieron. Furioso, gritó dándose en el pecho,"A mí no me pueden molestar ahorita por razones de estado. El estado soy YOOOOOOOO!"Y rezan las malas lenguas con la mía a la cabeza que fue tan fuerte el golpe que se dio en el pecho que se fue para atrás con todo y la silla/excusado. La lujuria que sintió Luis XIV por la bella Athenais de Montespán ocasioneo que por primera vez en su zángana vida se involucrara en la engorrosa tarea de seducir a una mujer casada. El clavo fue que el marido de Athenais no estaba dispuesto a hacerse el chancho, y proclamó su bochorno y ultraje paseándose en un carruaje completamente cubierto de seda negra y con una pareja de cuernos encima para proclamar su desgracia.
Un sobrino de Luis XIV también habría de protagonizar abundantes escenas humorísticas, Felipe de Orleáns, quien al morir Luis XIV en 1715 pasó a ser el regente de Francia mientras crecía el bisnieto del Rey Sol, Luis XV.El bello y multitalentoso regente Felipe era zanganísimo, y cuando su chismosa madre le contó que Ma. Teresa de Parabere(apodada cariñosamente Pequeño Cuervo Negro por su amante)estaba apestada por la presencia de extraños animalitos en sus partes nobles, Felipe se percató que la Parabere le ponía los cachos con otros menos aseados que él. Citó a su sucia amante y con toda calma le rodeó el cuello de cisne a la mujer mientras le dijo,"Con qué facilidad te puedo apretar el pescuezo, como a una gallina!" La Parabere salió huyendo como si Felipe se hubiera convertido en el mismito diablo agitando cola. Ni muerto se escapó el bello Felipe de ser objeto de carcajadas. Cuando se murió súbitamente en diciembre de 1723, ya tenía fama negra de seductor y bacanalero. Al ir su nutrido cortejo fúnebre llevando su cadáver hacia Saint Denis, el populacho iba coreando las estrofas "Felipe se ha muerto sin decir palabra, y cuando llegue al infierno, de seguro viola a Proserpina y destrona a Lucifer del averno!"